La educación emocional es un proceso continuo y permanente que se centra en potenciar el desarrollo emocional para lograr un desarrollo completo de la personalidad. edu.

 

Para ello se propone el desarrollo de conocimientos y habilidades sobre las emociones con la finalidad de capacitar al individuo para afrontar mejor los retos que se plantean en la vida cotidiana. Todo ello tiene como finalidad aumentar el bienestar personal y social. Algunas claves que aconsejamos desde Red Cenit para conseguir este objetivo se resumen de la siguiente manera:

  • Controlar su ira: es importante establecer límites desde que nacen, y sobre todo, el hecho de hablar a los niños continuamente y en cada momento. Los niños entienden mucho más de lo que expresan, de ahí la necesidad de razonarles y de controlar esas rabietas o ataques de rabia.

  • Reconocer emociones básicas: a partir de los dos años es una edad perfecta para iniciar a los niños en el campo del reconocimiento de emociones. Es entonces cuando ellos empiezan a interactuar con los adultos y con otros niños de modo más abierto; así pues, podemos realizar varios ejercicios con ellos, como puede ser introducirlos en las emociones básicas: alegría, tristeza, miedo y rabia.
  • Saber nombrar las emociones: A partir de los 5 años sería perfecto que los niños supieran ya dar nombre a las emociones de modo habitual: “estoy enfadado porque no me has llevado al parque”, “estoy contento porque mañana nos vamos de excursión”, “tengo miedo de que cierres la luz porque me dejas solo.”
  • Saber afrontar las emociones con ejemplos: es habitual que los niños en ocasiones se vean superados por las emociones; rabietas que les hacen gritar o golpear cosas. Es necesario que nosotros no reforcemos esas situaciones. Una vez haya terminado la rabieta podemos enseñarles por ejemplo que antes de gritar o pegar, es mejor expresar en voz alta qué les molesta. Que aprendan a expresar sus sentimientos desde bien pequeños.
  • Desarrollar su empatía: para desarrollar una dimensión tan importante como esta, es necesario razonar con ellos continuamente mediante preguntas. ¿Cómo crees que se siente el abuelo tras lo que le has dicho?”¿Por qué crees que está llorando tu hermana?” “¿Crees que papá está hoy contento?”
  • Importancia de saber escuchar: Desde muy pequeños deben saber guardar silencio mientras los demás hablan. Pero no sólo eso. Debe ser una escucha activa, de ahí que sea recomendable hablarles despacio, frente a frente y terminando las frases con un “¿has entendido?”, “¿estás de acuerdo con lo que he dicho?”
  • Fomentar un diálogo democrático: a medida que los niños se van haciendo mayores van a aparecer más demandas por su parte, de ahí que desde bien pequeños les hayamos enseñado la importancia de pactar, de dialogar, de acordar de modo democrático. La familia es un ejemplo de la sociedad y es el mejor campo de aprendizaje.

 

“El arte de las relaciones se basa, en buena medida, en la habilidad para relacionarnos adecuadamente con las emociones ajenas” (Daniel Goleman. Escritor)

Lara Beltrán, logopeda en Red Cenit