8 años aprendiendo juntos sobre Autismo!

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“Camina una milla en mis zapatos, observa lo que observo, escucha lo que escucho, siente lo que siento, entonces, cuando tal vez entiendas por qué hago lo que hago, hasta entonces no me juzgues…”

Esta semana se cumplen 8 años desde que comencé mi trabajo, mi pasión y mi aventura por las aulas de Red Cenit como pedagoga. Lo recuerdo muy bien porque estaba terminando mi formación como especialista en Desarrollo Infantil y Atención Temprana. Haciendo un recorrido hacia atrás, vienen a mi recuerdos, pensamientos e imágenes de cada uno de “mis niños y niñas” con los que he compartido este camino, está grandiosa aventura, y como no, de sus familias.

Podría recitar una gran cantidad de nombres, pero más allá de sus nombres son sus vidas y su valía los que dejaron y seguirán dejando huella en mí.

Realmente cuando empecé mi aventura no había tenido un gran contacto con niños o niñas con autismo, fue a partir de entonces cuando emprendí mi camino en el Trastorno del Espectro Autista. No fue tarea fácil para mí, al principio tenía un poco de miedo ¿sería capaz de trabajar con estos niños y niñas?

Muchas otras preguntas se agolpaban en mi mente: ¿Qué era realmente el autismo o los Trastornos del Espectro Autista?, ¿cómo pensaban o sentían los niños y niñas con estas características?, ¿cómo podía trabajar con estos niños y niñas?…

La primera cuestión fue fácil de resolver de manera teórica, pues es numerosa la gran cantidad de información, libros y artículos que versan sobre el tema. No me cansé de leer y descubrir cada día cosas nuevas.

La segunda cuestión era más difícil de resolver. Al principio encontré problemas para entender su manera de ver el mundo, cada uno de mis niños y niñas eran diferentes entre sí,  ¿acaso no lo somos todos?… Esto me hizo pensar y reflexionar hasta darme cuenta que, a diferencia de lo que muchos piensan  la mayor parte de las cosas que hacen no son absurdas, sino que siguen una “lógica” para ellos. Todo esto me animó a seguir formándome en dicha materia e intentar coger esa información teórica y romper mis esquemas de lo considerado lógico.

La tercera cuestión, a nivel teórico también la tenía clara, puesto que, leí sobre los múltiples modelos de intervención y me forme en ellos.

Pero la mejor respuesta me la dieron ellos, mis niños y niñas y sus familias fueron los que realmente me enseñaron como trabajar con cada uno de ellos, pues no existe un modelo único y es necesario adaptarlo a cada uno de ellos. Se trata de hacer modelos combinados y adecuados a sus propias necesidades.

Con el paso de los años con mis niños y niñas, acompañados de sus familias he ido destruyendo los mitos del autismo con los que contaba al principio, gracias a su energía y vitalidad me fueron acompañando en mi aprendizaje.

Con el tiempo he aprendido y todos deberíamos aprender a:

Entender sus comportamientos.

Respetar su intimidad.

Valorar su gran necesidad de estructuración para predecir lo que va a pasar.

Comprender sus necesidades y su visión del mundo; su modo de pensar y actuar.

Comprender el razonamiento que usan; a interpretar sus gestos o miradas, y un larguísimo etc.

Creo que la vida se nutre de fortuitos encuentros en los que solemos aprender, y momentos vividos con mis niños y niñas, sus familias, mis compañeros y compañeras me han enseñado a tener más paciencia, a ser más tolerante y a dar a cada pequeño logro la importancia que se merece, porque lo que nosotros vemos como un pequeño paso es un gran avance para ellos y ellas.

Está experiencia, estos 8 años de trabajo a vuestro lado: niñ@s, familias y compañer@s han cambiado mi perspectiva acerca de muchas cosas en la vida y sobre todo de la forma de verme a mí misma y a los demás.

Posiblemente con su falta de comunicación, mis niños y niñas fueron capaces de llegar a mí de una manera más eficaz que otros con una gran cantidad de palabras. Todos ellos y ellas son los que hacen que cada mañana me levante motivada e ilusionada para desarrollar sus capacidades y preparada para que me sigan enseñando con el día a día. Esta motivación es la que hace que ame mi profesión y que sea la experiencia más gratificante que he tenido y tengo, porque para mí todos y todas son parte de esta gran familia que formamos Red Cenit.

Gracias por darme la oportunidad de crecer junto a vosotros y vosotras como persona y profesional.

Marian Sirera, pedagoga y coordinadora de Trastornos del Espectro Autista en Red Cenit.