Con la llegada de los días festivos se rompen las rutinas, aumentan los estímulos por doquier, música, luces, personas deambulando por las calles, y todo ello puede dar lugar a que los niños con Trastorno del Espectro Autista no sepan a qué atenerse. La Navidad es un periodo que puede llegar a ser muy estresante para ellos. Busquemos la forma de eliminar el estrés añadido de estas fiestas para nuestros niños.

¿Dónde encontramos las mayores dificultades? 

Hemos de tener en cuenta las particularidades de cada niño y adaptarnos de este modo.

Os exponemos a continuación algunas estrategias para ayudaros a pasar unas fiestas agradables en familia:

  • Planificamos. Con tranquilidad, pues sabemos que no les suelen gustar los imprevistos. Es muy positivo conservar cierta rutina: mantener los horarios de las actividades principales del día como pueden ser el levantarse y acostarse a la misma hora, realizar las comidas en los mismos horarios, etc. Por lo tanto, será importante anticipar y preparar la Navidad con ellos para que sepan en todo momento lo que va a pasar.
  • Hacerles participar y responsabilizarles. Asignarles tareas: pueden ayudar a la decoración de la casa (no sobrecargar para evitar la sobreestimulación), preparar la visita de “Papá Noel o los Reyes Magos” ,(para evitar los posibles miedos), que os acompañen a realizar compras navideñas, por ejemplo. Nos serán de gran ayuda el uso de apoyos visuales o las historias sociales, con los que les podréis contar lo que va a suceder en esos días.
  • Adaptamos las actividades. En esta época la cantidad de luces que visten las calles puede ser abrumadora, la música alta por todos los rincones y las aglomeraciones por todas partes; aspectos que para algunos niños pueden ser agradables, pero que para otros puede ser una tortura por su particular sensibilidad a los ruidos fuertes o al gentío. En función de las características de cada niño será buena idea o no llevarlo a la cabalgata o a los centros comerciales. Los padres “sois los que mejor conocéis a vuestro hijo, aprended de las situaciones pasadas y actuar conforme a ello”.
  • Cuidamos la alimentación. Sed cuidadosos con la alimentación. Es una época en la que estamos rodeados de una gran cantidad de dulces. Evitad los atracones. Un exceso de azúcar genera altos niveles de dopamina y está produce mayor ansiedad, predisponiendo a nuestros peques a tener mayores rabietas o excitación. Es buena idea continuar con su alimentación habitual y si se quiere introducir algún alimento nuevo, recomendamos que lo hagáis con antelación y poco a poco. Además, podéis aprovechar para que os ayude en los preparativos de la cena de Nochebuena o Nochevieja, aproximándole así al proceso de la elaboración de los platos y estimulándole a experimentar y valorarlos.
  • Regalamos tiempo. Hay que dedicarles un tiempo para jugar, y tenerlo en cuenta en la planificación de las actividades diarias. Podemos concretar las rutinas llegando a acuerdos comunes: preparar una caja por ejemplo con actividades y juguetes que le gusten, que pueden usarse en momentos donde exista demasiada sobreestimulación, para ayudarles a buscar la calma. Recordad, el tiempo que estéis juntos deja que sus gustos orienten el juego, manteniendo vosotros el mando de la situación y empatizando con sus sensaciones. Intentar vivir esta festividad a través de sus ojos, nos ayudará a ser más cuidadosos y comprensivos y sentirnos en sintonía.
  • Todo vale para aprender y enseñar si se pone la intención. Ante todo aprovechar toda actividad para proporcionar aprendizajes a vuestros hijos. Desde el juego siempre es más fácil y divertido aprender. Podemos contar las bolas navideñas a la hora de colocarlas en el árbol, preparar adornos juntos trabajando la motricidad fina y desarrollando al mismo tiempo la creatividad, preparar algunas galletas o dulces navideños dándoles la oportunidad de manipular texturas y compartir un tiempo divertido juntos, etc.

Como a todos los niños les gusta la Navidad pero tienen que estar preparados, por lo que esa es la clave para el éxito y el disfrute de estas agradables fiestas. Es importante equilibrarse en la anticipación, pues si insistimos demasiado podemos crear el efecto contrario y crear ese estrés o ansiedad por la espera. Cada cosa a su tiempo. Confiad en vuestro instinto como papás: al fin y al cabo todos tenemos un superhéroe dentro que nos da poderes si le ponemos ilusión. Entre todos sumamos energías: ¡toca compartir!

“La magia de la Navidad es algo difícil de explicar, fácil de sentir e imposible de olvidar. Feliz Navidad”

Marian Sirera. pedagoga y coordinadora de Trastornos del Espectro Autista en Red Cenit