Llegan las ansiadas vacaciones pero los que tenemos hijos pensamos… “Sí, pero los niños no dan tregua en vacaciones”. Sin embargo, que nos den tregua o no depende principalmente de nosotros mismos, de ser capaces de decir “hasta aquí”, o “ahora me toca descansar”, o “ahora elijo yo”, o “es lo que hay”, etc. Y es que es verdad que no hay vacaciones de ser “padre o madre”, pero sí que debemos buscar la forma de desconectar en vacaciones y descansar como “personas”.

Hace poco leí una frase que me gustó mucho que decía “cuídate, te vas a necesitar” y yo pensé… “¿más? ¿qué más me va a venir?” Y fue entonces cuando me di cuenta de que ahora mismo yo me necesitaba. Debía pensar en mí, en cómo estaba, en ver lo que quería, lo que me apetecía o sería bueno para mí, porque al fin y al cabo mi salud depende de mí; nadie puede comer sano por mí, ni dormir por mí, ni relajarse por mí, ni hacer deporte por mí…; y es verdad que mi familia y responsabilidades necesitaban que yo estuviera ahí, pero entonces me acordé de aquello que dicen en los aviones “en caso de emergencia, colóquese usted primero la mascarilla antes de ayudar a su hijo o a otra persona.”

Y esto tiene una explicación lógica: si en el intento de ponerle antes la mascarilla a otra persona más vulnerable que tú te quedas sin oxígeno, pierdes el conocimiento. Como consecuencia no sólo no salvas a la otra persona sino que tú también mueres. Lógica aplastante.

Pues bien, en nuestra vida diaria también es necesario parar a “oxigenarse” de vez en cuando para poder estar bien y ser capaz de ayudar a los demás o hacerte cargo de tus responsabilidades sin que eso te cueste la salud. Y esto (sobre todo cuando eres padre o madre y más aún si tu hijo tiene discapacidad), es algo que muchas veces olvidamos y acaba afectando gravemente a nuestra salud y calidad de vida.

Y muchos pensarán “Sí, eso es muy bonito, pero explícaselo a mi hijo” He ahí la clave. ¿Cómo explicarle eso a un niño o a otra persona? Fácil, diciéndoselo de forma consistente. Pero para eso es fundamental que tú mimo creas que es así y pongas los medios necesarios para poner descansar, relajarte y desconecta en vacaciones, al menos.

Pero ¿eso cómo se hace?

Primero, invirtiendo en ti.

  • Busca una cuidadora, alguien que te libere un par de horas si necesitas ese tiempo sin niños para lo que sea
  • Compra material para practicar ese hobby que te gusta y que nunca tienes tiempo de practicar
  • Contrata un masaje
  • O simplemente vete a dar un paseo sol@

Busca tiempo e invierte en hacer LO QUE TE APETEZCA. Y  enseguida nos sale esa vocecilla interior que nos hace sentir mal por gastarnos dinero en algo sólo para nosotr@s… Pero lo que es cierto es que si mucha gente hiciera esto aunque sólo fuese en periodos vacacionales, se ahorrarían mucho dinero en terapias y ansiolíticos.

Lo más importante de todo es interiorizar que escucharse, cuidarse y sentirse bien, no es un capricho, sino una necesidad. Más aún cuando eres cuidador de otra persona, porque si tú, por querer llegar a todo (cosa científicamente imposible la mayoría de los casos), y querer evitar sufrimientos a alguien que quieres, te olvidas de ti y te rompes,  no sólo acabarás sufriendo tú demasiado, sino que además entonces no podrás ayudar a nadie.

Así que ya sabes, busca la forma e invierte en desconectar en vacaciones y hacer algo que te apetezca, y por otra parte baja el nivel de exigencia. No llegues a todo. Estás de vacaciones, con que llegues a un 30% de lo que llegas de normal, estás cumpliendo. Así que decide qué vas a delegar o simplemente pasar por alto y permítetelo por un tiempo, ¿Por qué? Porque sí, porque eres persona y como persona necesitas oxígeno y, por lo tanto, oxigenarte.

María Tudela, es Terapeuta Ocupacional y directora del Centro de Integración Sensorial Red Cenit