Cuando comenzamos a trabajar con niños pequeños,  y a veces no tan pequeños, con Trastorno de Espectro Autista,  uno de los aspectos por los que comenzamos a intervenir,  son las habilidades de atención  conjunta.

Recordemos que la llamada atención  conjunta o atención  compartida,  es la capacidad para compartir el foco de atención  sobre un objeto, evento o actividad con otra persona.  Y tiene dos variantes,  la variante de respuesta y la variante de iniciativa.  La primera,  es la habilidad para atender a aquello sobre lo que el otro nos llama la atención.  Y la segunda,  es la habilidad para atraer la atención  del otro sobre algo,  modificando así  su foco de atención hacia nuestro interés.

Pero estás habilidades van más  allá  de compartir el mismo foco de atención con alguien. También  implican el desarrollo de aptitudes para expresar los propios sentimientos y sensaciones sobre aquello hacia lo que mostramos  interés, al igual que implica la identificación de las señales que vemos en el otro,  elaborándonos un juicio sobre sus sentimientos,  deseos o sensaciones, acerca de aquello sobre lo que muestra interés.

Sin embargo,  a pesar de que estas habilidades de atención conjunta comienzan a desarrollarse en los primeros meses de vida,  es bien sabido que está  capacidad está  alterada en los Trastornos de Espectro Autista y como terapeutas,  el conseguir y potenciar estas habilidades,  siempre es uno de los primeros objetivos,  pues suponen un hito fundamental para el desarrollo de todo aprendizaje,  así  como una condición  sine equa non para el desarrollo de la comunicación y la interacción social.

No obstante,  no siempre resulta fácil  estimular e impulsar el desarrollo de habilidades de atención  conjunta en niños con TEA.  Es por ello,  que hoy os posteo una serie de juegos que pretenden,  a través  de momentos lúdicos,  servir de herramienta o ejemplo a los papás  y mamás, para estimular estas destrezas desde casa. 

  • Respuesta a su nombre

Escóndete detrás de la puerta de la habitación, tras una pared o en la esquina de detrás del sofá.  Saca la cabeza un poco y llámale por su nombre;  espera a que se fije en que has vuelto a entrar en escena, y comprueba si te está prestando atención. Si no es así, vuelve a intentarlo y  realiza sonidos o movimientos llamativos, o incluso si es necesario, acompaña tu llamada con algún objeto sonoro como los cascabeles, hasta que dirija la mirada hacia tí. En ese momento dirígete hacia él o ella extendiendo una mano cada vez, al paso de “Pachim ……… pachim ……. pachim ….. pachim … pachim .. pachim”,  primero lentamente y luego cada vez más rápido hasta que llegues a donde está y le haces cosquillas. ¡Les encanta!. Pero al principio requerirá bastante entrenamiento, como en la mayoría de ejercicios que os voy a plantear a continuación.

El objetivo aquí es, primero, que asocie el llamarle por su nombre, con la concurrencia de un evento y desarrollar así  la capacidad para atender a su nombre. Por otro lado, que se estimule la capacidad para compartir  atención con la otra persona, compartiendo experiencias placenteras, y  desarrollando tanto el contacto ocular,  como la sonrisa social.

  • Compartir momentos placenteros y aprender a demandar su continuidad

Iniciar un juego placentero, acompañándolo siempre por la misma canción, (por cada juego, una canción diferente),  y detenerlo de repente. Esperar a que establezca contacto ocular y en ese momento decid “más” y acompañad con el signo (mano derecha en posición de señalar tocando con dedo índice en medio de la palma abierta de la mano izquierda). No obstante, es importante que primero se dé una buena muestra, antes de comenzar a parar de golpe la actividad. Y que nos cercioremos de que son realmente placenteras para el niño o la niña.

Algunos ejemplos son los siguientes:

  1. Balanceos en la hamaca, el columpio o en una manta agarrada de los extremos por dos personas.
  2. Juego del ratón ( mis niños me lo piden mucho). Te colocas frente al niño o niña  y le agarras las manitas. Este juego va acompañado de la canción “Debajo de un botón tón tón” y cada vez que llega el final del verso Tón tón o Tín tín, se le estira los brazos, sacudiéndoselos al son de Tón tón y tín tín.
  3. La arañita (yo lo acompaño con la canción de “la arañita pequeñita subió, subió, subió, vino la lluvia y se la llevó…”) mientras le haces cosquillas que suben y bajan por todo el cuerpo
  4. Cantarle su canción favorita del Cantajuegos cada vez a mayor velocidad, realizando también los gestos que la acompañan también cada vez de forma más veloz.
  5. Otra actividad consiste en meter dentro de un saco varios objetos muy llamativos y de su interés sensorial e ir poco a poco sacándolos, mostrándole su uso y dejando que haga uso de ellos. Cuando ya llevé un poquito con uno, hacer que el niño muestre interés por averiguar qué  más hay dentro del saco. Para ello, nos mostraremos  exagerados  y si el niño no muestra interés, cogeremos otro juguete y jugaremos con el, haciendo que es divertidísimo y exagerando nuestras expresiones, con el fin de que el niño o niña muestre interés por lo que estás haciendo. Una vez ya esté acostumbrado/a a la dinámica del juego, se puede jugar a sacar los objetos por turnos.

Aquí el objetivo es que el niño o niña, en primer lugar, busque la mirada del adulto para continuar con el juego, para más adelante, tener que comunicar de algún modo, el deseo de continuidad (con  actos motores, signando, verbalizando ” más”, nombrando el nombre del juego, etc).

Algunas de las primeras verbalizaciones de mis niños han sido “tón” o “tin” con el juego del ratón

Y por otro, empezar a atender y mostrar interés por las acciones del otro.

  • El señalado y la respuesta a ¡mira!:

Mirar cuentos de imágenes y señalar a la vez que se nombra. Prestaremos especial atención en aquellas imágenes sobre las que el niño o niña presenta más interés.
Jugaremos con objetos reales o en miniatura a encontrarlos en láminas “¿Dónde está…?” mostrando primero el objeto para que luego lo busque en la lámina (por ejemplo, miniaturas de animales,  o medios de transporte y es fundamental adaptar el material a las capacidades del niño o la niña y especialmente,  comenzar por sus intereses). Como partimos de la base de que el niño/a no tiene adquirida la capacidad de señalar para compartir el foco de atención, al principio tendremos que moldear, es decir, coger su manita,  extender su dedo y hacer que toque la imagen correspondiente con su mano en posición de señalar ” aquí”. No obstante, para que esta conducta se convierta en espontánea, tras el señalado será necesario ofrecer algún refuerzo contingente a la conducta. Por ejemplo, una alabanza verbal,  un gusanito, una papa,  aunque, lo que a mí más me funciona es un ataque repentino de cosquillas. Una vez conseguido el señalado espontáneo, es necesario ir poco a poco desvaneciendo la ayuda.

  1. Otra actividad para estimular la respuesta con el uso del señalado,  es plantearle elecciones “X o Y” de forma visual (imágenes u objetos reales), debemos de asegurarnos de que, como en el caso anterior, podamos moldear la mano del niño ( si no, necesitaríamos una persona de apoyo), pero en este caso, la dirección la tiene que realizar él. En cuanto seleccione un ítem, entregárselo de forma inmediata, verbalizar su elección “ oh, muy bien, quieres el coche” y reforzar su conducta.
  2. Para potenciar la función de respuesta al señalado, un ejercicio que se puede trabajar es retirar o esconder cerca del niño (al principio, a su lado, que no necesite mucho movimiento, o un gran esfuerzo de búsqueda visual, para más tarde ir complejizando la posición, por ejemplo,  detrás  suyo, o debajo de la mesa), algún objeto de juego por el que presente mucho interés, por ejemplo, su juguete favorito, uno de los coches con los que está jugando, una pieza del rompecabezas que está completando, o algún objeto de interés sensorial, y hacer que dirija su mirada hacia el objeto, mientras se le dice ¡mira!, de forma exagerada y simultáneamente se señala de cerca.
  3. Otro juego que podemos realizar para seguir potenciando está habilidad de responder y dirigir la mirada hacia donde el adulto señala, es un juego de búsqueda visual a distancia. Se necesitan dos personas para ello y el juego consiste en: un adulto señala en una dirección mientras dice “¡(nombre del niño o la niña) mira!”, mientras la otra persona, por ejemplo, al otro lado de la habitación, o tras la puerta, asomando la cabeza, realiza algún sonido llamativo con algún objeto sonoro que le guste y le llame la atención. También puede, una vez establecido el contacto ocular ir hacia el niño, y reforzarle con cosquillas (jugar a pachím, por ejemplo). Otra variante de la actividad, si no se dispone de otra persona con la que entrenar, es utilizar algún juguete que se accione con un control a distancia (por ejemplo, un coche teledirigido o un perrito que se mueve), y sólo accionarlo una vez el niño a dirigido la mirada hacia el juguete. De lo que se trata es que el niño poco a poco, asocie la consigna ¡mira! Y la direccionalidad del señalado, con la concurrencia de un evento y desarrollar así  la capacidad para dirigir la mirada hacia el foco de atención que pretende compartir el adulto.
  4. Cómo iniciativa, la función del señalado se puede estimular colocando los objetos que más le gustan a la vista, pero fuera de su alcance. Cuando de algún modo (por ejemplo, cogiéndote de la mano) exprese con sus actos que desea alcanzar o que le alcances alguno de los objetos, es aquí cuando de nuevo, moldeas la mano para el señalado hacia el objeto que desea, y en ese mismo momento le refuerzas entregándole el objeto.

Aquí  los objetivos generales que se pretenden con estos juegos, son, en primer lugar,  que el niño o niña desarrolle la capacidad de señalar como medio de comunicación, y por otro, que se estimule la habilidad para atender al señalado.

Espero que estos juegos os sirvan de ayuda, al menos para empezar. ¡¡Mucha suerte mamás y papás!!

María Vivó, es especialista en audición y lenguaje, y terapeuta en Red Cenit Valencia