En el proceso de comunicarnos oralmente existen dos fases: la del habla, y la del lenguaje. Supongamos que el lenguaje es como el DVD que contiene en nuestra mente información codificada. El habla sería como los altavoces con los cuales acústicamente transmitimos lo que queremos decir. ¿Qué ocurre cuando dichos altavoces corren peligro de verse dañados por una alteración en la alimentación?

El lenguaje es un área fundamental en el desarrollo del niño. Supone un aprendizaje complejo. Aparentemente estamos diseñados para comunicarnos a través de él, pues nuestra genética nos dota con los mecanismos neurobiológicos necesarios. No obstante, un correcto desarrollo no está garantizado, pues en él influyen diversos factores. En el presente artículo nos centraremos en la importancia de la motricidad orofacial en los más pequeños y en los hábitos que pueden influir en una correcta masticación y articulación del lenguaje.

Son múltiples las implicaciones que el acto de la masticación tiene en el desarrollo del habla de nuestros niños y niñas.

Comenzamos con las habilidades innatas de succionar y deglutir, y es a través del ejercicio de la masticación aproximadamente a partir de los 6 meses como promovemos esa motricidad orofacial, (cadena de movimientos que coordinan diversas partes de la cavidad bucal, para preparar el alimento y digerirlo), que hacen de nuestro instrumento un medio de comunicación eficiente para el futuro del habla.

Existen hábitos que influyen de forma negativa en la adquisición de una buena motricidad orofacial:

  • Succión Digital:la succión digital según ocurre en el 89% de los casos de niños con desarrollo normal después de dos horas de nacido y generalmente en casi todos los niños durante el primer año de vida ya que se relaciona con necesidades fisiológicas del niño. Esta conducta se convierte en un hábito negativo cuando persiste luego de la edad considerada normal, cuando se vuelve severo o crónico y es capaz de causar daños o cuando interfiere en el desarrollo físico, social o cognoscitivo. Los niños que tienen una succión continuada pueden presentar mordida abierta anterior, mordida cruzada posterior, protrusión de los incisivos superiores, diastemas, dientes impactados y patrones anormales. Igualmente pueden tener ausencia de sellado lingual, inadecuada posición de la lengua, así como alteraciones en la deglución y la respiración.
  • Chupeteslos chupetes son comúnmente utilizados en la sociedad actual. Al igual que la succión digital, las deformaciones producidas dependen de la frecuencia, duración e intensidad del mismo. Entre las consecuencias dentales más comunes se describen la mordida abierta, la falta de desarrollo transversal y en algunos casos las mordidas cruzadas posteriores. Lo ideal es evitar su uso, sin embargo, si por alguna causa se utilizan, los padres deben tomar ciertas consideraciones en la selección del chupete, su higiene y principalmente evitar la colocación de azúcar.
  • Proyección Lingual: se conoce como el acto de empujar la lengua contra los dientes para tragar. La deglución es definida como un proceso muy complejo que se divide en cuatro fases. Durante la infancia, la deglución normal se realiza con la proyección de la lengua hacia los rebordes alveolares (parte anterior del paladar). Los niños con hábitos de succión lingual, compromiso de las vías aéreas, alergias crónicas y deficiencias neuromotoras presentan un riesgo mayor de que la deglución infantil persista en edades tardías. La deformación dental más común asociada a este hábito es la mordida abierta, además se asocia a dificultades de desarrollo del lenguaje.
  • Respiración Bucal: la respiración es esencial para el mantenimiento de la vida pero también es importante para el desarrollo cráneo-facial. La respiración bucal es el resultado de la obstrucción de la vía aérea superior o de un hábito que persiste luego de corregidas dichas alteraciones. Este tipo de respiración puede cambiar el patrón de crecimiento de la cara, así como alterar la morfología y función de todo el organismo. Entre las principales características clínicas de los pacientes con insuficiencia respiratoria nasal, se describen la ausencia de cierre labial, labios resecos, proyección lingual, debilidad en los músculos elevadores, hipertrofia de los músculos de la borla del mentón, labio superior hipotónico e inferior hipertónico, paladar angosto y profundo, predominio de crecimiento facial vertical, así como maloclusiones y alteraciones dentales.

Es importante destacar que ante la presencia de dificultades en esta área es indispensable consultar con un profesional en la materia, en este caso un dentista y un logopeda. Estos profesionales de forma coordinada, deben realizar un proceso de intervención para corregir las secuelas asociadas y evitar problemas posteriores.

Lara Beltrán, logopeda en Red Cenit