Dada mi doble titulación en Terapia Ocupacional y Fisioterapia, me veo constantemente ante la necesidad de responder a las siguientes preguntas: ¿Con cuál te quedas? ¿Qué te gusta más? Mi contestación es siempre la misma: “No me hagas elegir. No concibo una sin la otra. Yo me considero fisio terapeuta ocupacional”. Y es que la integración de ambas disciplinas hace que mi terapia en la sala pueda ser mucho más completa.

 

¿Qué ventajas tiene implementar la terapia ocupacional con fisioterapia?

Partiendo de todas las ventajas que ya de por sí tiene incluir terapia ocupacional en un tratamiento (http://goo.gl/fW5tsf), los conocimientos de fisioterapia  ayudan en las sesiones a:

–          Entender mejor el cuerpo humano y el funcionamiento de éste.

–          Conocer la anatomía y el impacto de diferentes patologías en el usuario.

–          Diferenciar el origen del problema, pudiendo así abarcar tanto los problemas sensoriales como los de origen motor.

–          Analizar el movimiento, los patrones de ejecución, el control postural de los usuarios…

¿Qué es lo que une a estas disciplinas?

Lo que une a estas dos disciplinas es el juego.

¿Por qué el juego? Es en este punto en el que la balanza cae a favor de la terapia ocupacional, ya que la ocupación principal de nuestros niños es el juego.

El paradigma de esta profesión no entiende la terapia sin que los intereses, ocupaciones, preocupaciones principales y valores, sean lo más importante. Es así como pasamos de hacer una terapia para mejorar la funcionalidad, a hacer una terapia que pasa por el centro de la persona y consigue lo que ella considera prioritario.

Como “fisio terapeuta ocupacional”, no me sirve una fisioterapia que, aunque dé resultados, pase por alto los intereses del niño. Necesitamos que el niño pueda participar, con lo que la terapia se convierte en un proceso activo de rehabilitación, donde el niño está motivado, interesado y se mueve para aprender a funcionar mejor.

Por lo general, la fisioterapia suple las necesidades y deficiencias del paciente sin contar necesariamente con la participación del niño. Sin embargo, cuanta más colaboración, implicación y motivación tenga el niño en su proceso rehabilitador, más aceleraremos el proceso y haremos que la terapia sea más eficaz.

En conclusión, elijo implementar con fisioterapia desde el enfoque de la terapia ocupacional.

 

Ester Tudela, Terapeuta Ocupacional en Red Cenit