El reto del uso de pantallas durante las vacaciones
Con la llegada del verano desaparecen los horarios escolares, aumentan los tiempos libres y muchas familias se enfrentan a una misma preocupación: ¿cuánto tiempo de pantalla es demasiado para nuestros hijos?
Tablets, móviles, videojuegos, redes sociales o televisión forman parte de la vida de niños y adolescentes. Sin embargo, durante las vacaciones es frecuente que su uso aumente considerablemente.
La pregunta importante no es solo cuánto tiempo pasan frente a una pantalla, sino también qué están haciendo, cómo afecta a su bienestar y qué actividades están dejando de realizar por ello.
¿Existe un tiempo máximo recomendado de pantallas en niños y adolescentes?
Las principales organizaciones científicas coinciden en que no existe una cifra mágica válida para todos los niños. Lo más importante es que el uso de pantallas no sustituya actividades esenciales para el desarrollo.
Algunas de estas actividades son:
- Dormir las horas necesarias.
- Realizar actividad física diariamente.
- Mantener relaciones sociales presenciales.
- Participar en juegos, lecturas o actividades familiares.
- Disfrutar del tiempo al aire libre.
Por tanto, más que contar minutos de pantalla, conviene preguntarse:
- ¿Mi hijo sigue durmiendo bien?
- ¿Sale a jugar o hacer deporte?
- ¿Mantiene contacto con amigos y familiares?
- ¿Se enfada cuando le pedimos que deje la pantalla?
Si la respuesta a varias de estas preguntas es negativa, es posible que el uso de pantallas esté siendo excesivo.
¿Cómo puede afectar el exceso de pantallas en niños y adolescentes?
Las investigaciones han encontrado que un uso excesivo de dispositivos digitales puede asociarse con:
- Alteraciones del sueño.
- Menor actividad física.
- Dificultades para gestionar el aburrimiento.
- Problemas de atención y concentración.
- Mayor irritabilidad cuando se limita el acceso a los dispositivos.
Esto no significa que las pantallas sean perjudiciales por sí mismas. De hecho, pueden tener beneficios educativos, sociales y de entretenimiento cuando se utilizan de forma adecuada.
El problema aparece cuando ocupan gran parte del tiempo libre.
Un ejemplo que muchas familias reconocerán
Imaginemos a un adolescente que pasa gran parte del día jugando online. Durante unas semanas puede parecer que no ocurre nada. Sin embargo, poco a poco deja de salir con amigos, duerme cada vez más tarde y muestra mal humor cuando se le pide que apague la consola.
En este caso, la preocupación no es el videojuego en sí, sino el impacto que está teniendo en otras áreas importantes de su vida.
5 claves para gestionar el uso de pantallas en verano
- Establecer horarios claros y realistas.
- Evitar dispositivos durante las comidas familiares.
- Mantener una rutina mínima de sueño.
- Fomentar actividades alternativas atractivas.
- Dar ejemplo como adultos con nuestro propio uso de la tecnología.
Encontrar un equilibrio saludable con la tecnología
Las pantallas forman parte de nuestra realidad y no debemos demonizarlas. Sin embargo, durante el verano es importante encontrar un equilibrio que permita a niños y adolescentes disfrutar también de otras experiencias fundamentales para su desarrollo.
La mejor pregunta no es cuánto tiempo pasan frente a una pantalla, sino si ese uso les permite seguir creciendo, aprendiendo, descansando y relacionándose de forma saludable.
Santiago Navarro es psicólogo clínico en Red Cenit



