Después de un verano lleno de ocio y tiempo libre, llega la vuelta a la rutina.

Al igual que a los adultos nos cuesta volver a coger el ritmo, a los niños también les supone un proceso de adaptación en el que han de adquirir de nuevo las rutinas familiares y escolares.

¿Qué podemos hacer para que les sea más llevadera la vuelta al colegio?

  1. Mentalizarse y hablarlo.  Uno de los aspectos más importantes es la comunicación, es decir, hablar con los niños con antelación para que sepan qué rutinas van a tener que llevar a cabo, cuándo empiezan las clases, recordar qué cosas hará en el cole…
    Una de las formas más visuales que da buenos resultados es el uso del calendario, marcar el día de comienzo e ir tachando los días previos puesto que así son más conscientes del tiempo. 
  2. Practicar las rutinas básicas. Es fundamental que los niños no cambien de rutina de forma brusca, sino que los días previos empecemos a introducir los aspectos básicos: cenar y acostarse antes, levantarse más pronto, no dormir siesta, comer a una hora cercana a la que lo haremos durante el curso, etc. 
  3. Hacerles partícipes del proceso y enfocarlo de forma positiva. La comunicación positiva es muy favorable ya que la visión que les trasmitamos de la vuelta al colegio, será la que ellos interiorizarán. Es importante recordarles los aspectos positivos de las clases, la asignatura que más les gusta, los profesores que tendrán, el hecho de volver a ver a sus amigos y amigas, las excursiones, los juegos del patio… Así poco a poco les vamos contagiando esas ganas de volver a las clases.
    De igual forma, es muy efectivo hacerles partícipes de pequeñas decisiones como elegir el material escolar, el color de la libreta, comprar rotuladores, etc. 
  4. Darles un espacio propio. Elegir un espacio de la casa donde el niño va a poder dejar sus materiales, hacer los deberes y estudiar.
  5. Escuchar los sentimientos que tiene acerca de la vuelta. Cada niño tiene su propia vivencia y esto repercute en las ganas de volver. Escuchar sin juzgar y entender los motivos del por qué quiere o no quiere volver será muy importante para entenderle y ayudarle en el proceso.
  6. Acompaña desde el amor. Si tu hijo está nervioso y expresa ansiedad, ayúdale con pequeños gestos como añadir alguna notita de amor y ánimo en su bolsa de almuerzo. Es importante que sepan que es adaptativo sentir nervios e incertidumbre ante nuevos comienzos o cambios, pero que nosotros estamos a su lado para acompañarles.

Pese a los consejos, es probable que algún niño aun así tenga dificultades al inicio de la rutina escolar. Es algo totalmente adaptativo, pues cada uno tenemos nuestros propios tiempos y mayor o menor facilidad al cambio. 

No obstante, si veis que esta fase se alarga y que el rechazo a la vuelta al colegio tiene unos motivos diferentes y un trasfondo mayor, no dudéis en pedir ayuda profesional para averiguar la causa y ayudar a la familia a hacer más llevadero el proceso.

Como decía Mary Poppins: «En cada trabajo que se debe terminar, hay un elemento de diversión. Encuéntralo y ¡listo! El trabajo es un juego» 

Alicia Valls Monzó, es psicóloga y terapeuta en Red Cenit

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