Como ya sabemos, las habilidades de pensamiento crítico son fundamentales en la enseñanza y aprendizaje de los niños y niñas, especialmente en aquellos con trastornos del neurodesarrollo. Su enseñanza y práctica pueden llegar a requerir tiempo, sin embargo, existen cada vez más estudios que indican que su enseñanza debe comenzar tan pronto como sea posible. Desarrollarlo en nuestros niños/as les permitirá razonar, reflexionar y desarrollar argumentos propios, así como adquirir nuevos conocimientos por sí solos y les enseñará a tomar sus propias decisiones. Aprenderán a pensar de forma libre, por lo que les ayudará a identificar el engaño, enriquecer el vocabulario y su capacidad para expresarse, mejorar las habilidades sociales y por consiguiente les dará herramientas necesarias que fortalecerán su personalidad.

Pero, ¿Qué es el pensamiento crítico?

Es la habilidad para analizar, clasificar, comparar y contrastar información, saber interpretar analogías, así como comprender relaciones causa-efecto. Es la capacidad para tomar decisiones con fundamento y establecer soluciones creativas a cada problema. Además, ayuda a desarrollar el lenguaje, ya que en cuanto mayor sea su capacidad de pensamiento, el niño tendrá mayor habilidad para expresarse.

¿Cuándo debemos empezar a desarrollar esta habilidad?

Desde una edad temprana, permitiendo que nuestros pequeños experimenten, razonen, reflexionen y se equivoquen, cuando sea necesario, y no solamente aprendan a seguir órdenes.

¿Cómo podemos desarrollar o incrementar el pensamiento crítico?

  1. Realizar rutinas de pensamiento. Estas rutinas y/o estructuras de preguntas o secuencias de pasos, que se pueden realizar de manera individual o en grupo, sirven para que el niño aprenda a interpretar con fundamento y a pensar con creatividad. Para esto debemos pedirle que observe un objeto de su interés, puede ser una obra de arte o simplemente algún objeto, animal, planta o situación que esté a su alcance durante una salida al aire libre. O también al ver una película o serie de televisión, un reportaje, documental o incluso leyendo un libro. Luego, realice las siguientes preguntas: ¿Qué ves?, ¿Qué piensas sobre eso que ves?, ¿Qué pregunta te surge sobre eso que ves?, dejando que el niño responda sin ayuda.
  • Fomentar siempre que el niño/a exprese respuestas con fundamento. Para este tipo de actividad es importante realizar preguntas evitando las de respuesta si o no. Una forma fácil para la realización de este tipo de preguntas es ayudar al niño a inferir respuestas con base a pistas, a su experiencia personal y creatividad o a explorar varias opciones a la hora de tomar una decisión. Para esto podemos realizar las siguientes preguntas: ¿Qué te hace decir eso? ¿Qué cambiaría si…? ¿Existen otras opciones antes de que tomemos una decisión?
  • Enseñar estrategias simples para resolver problemas. Enseñar a los niños una simple secuencia de pasos a seguir para solucionar un problema mejorará su capacidad para pensar por ellos mismos. Para ello debemos dirigir al niño para que pregunte y responda: ¿Cuál es el problema? Después deberá fijarse un objetivo para resolverlo. Luego, apoyarlo para que pregunte y responda: ¿Qué puedo hacer para resolver el problema? Posteriormente, deberá fijarse un plan de acción. Asimismo, éste deberá reflexionar sobre los resultados del plan de acción inicial preguntándose ¿He resuelto el problema? y en caso de ser necesario, adapte o ajuste dicho plan de acción. Para la enseñanza de este tipo de estrategias pueden ayudar actividades como la realización de juegos como ordenar pasos de actividades, realización de laberintos, construcción con bloques o anillas y ejercicios de trayectorias entre otros.
  • Como padres, tutores o profesores debemos ser muy pacientes. Dar el tiempo suficiente para que el niño/a piense el tiempo que él o ella requiera, por lo que cuando éste cometa algún fallo evitar introducir algún tipo de respuesta. Siempre debemos recordar que, para desarrollar este tipo de pensamiento es fundamental permitirles pensar.
  • Provocar y aceptar cualquier pregunta por parte del niño/a. Es muy importante para ejercitar el pensamiento crítico animarlos a formular preguntas y enseñarles a justificar sus respuestas. Para esto podemos dar el ejemplo proporcionando razones que describan o expliquen algo a los pequeños y permita que éstos vean el proceso que seguimos para resolver los problemas diarios.
  • Permite que los niños cometan errores. Como ya sabemos, los errores son una base fundamental y una gran oportunidad para aprender y explorar las distintas opciones para resolver los problemas, por lo tanto, dejémosles equivocarse y encontrar soluciones por ellos mismos. 

Por último, no olvidemos que cualquier momento de la vida del niño/a ofrece la oportunidad para poner en práctica y desarrollar el pensamiento crítico, mediante situaciones cotidianas, las propias aficiones del niño, pasatiempos y talentos, así como leer libros juntos y formular las preguntas adecuadas para fomentar la comprensión profunda de las historias que se lee; la realización de tareas escolares y la resolución de conflictos ya sean en casa o en la escuela, son opciones de momentos para el desarrollo de ésta habilidad. Sin embargo, no podemos olvidar que estas actividades deben ser amenas y no realizarlas por obligación.

Desde Red Cenit esperamos que estas estrategias os sean de utilidad y aprovechemos cada oportunidad para seguir desarrollando y fortaleciendo el pensamiento crítico y reflexivo de nuestros niños/as.

Denisse Huerta, es psicóloga en Red Cenit


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