Es muy común escuchar “se distrae todo el tiempo”, “nunca se queda quieto”, “olvida las tareas”, “es vago”.
Estas frases, repetidas por adultos que conviven con niños, adolescentes y adultos con TDAH, reflejan una mirada parcial, de desconocimiento y hasta cargada de prejuicios. Pero ¿qué pasa si damos un giro y dejamos de enfocarnos en lo que “falta” para descubrir lo que sobra? Para descubrir las fortalezas del TDAH.

Una de las claves para entender este trastorno es conocer el papel del lóbulo frontal, encargado de las funciones ejecutivas como planificar, organizar, tomar decisiones, controlar impulsos. Sí, estas funciones pueden estar afectadas en personas con TDAH, pero esa misma alteración es la que suele dar lugar a mentes creativas, espontáneas, resilientes y con una energía incansable

¿Lo sabias? Aquí te las comparto:

1. Fortalezas en la atención: ver lo que otros no ven

Quienes tienen TDAH poseen una mente en constante movimiento. Esto, lejos de ser solo un desafío, les permite tener una atención flexible y creativa. Pueden cambiar de foco con facilidad, lo que estimula la “atención incidental” esa que permite notar cosas que otros pasan por alto— y desarrollar una mirada original del entorno. Además, cuando algo les interesa, son capaces de hiperfocalizarse y concentrarse intensamente.

Este estilo cognitivo les da una ventaja particular: detectan detalles inusuales, generan ideas novedosas y encuentran soluciones desde perspectivas no convencionales. En muchos casos, su pensamiento divergente se traduce en una gran creatividad, imaginación y capacidad para establecer conexiones únicas entre conceptos distintos.

2. Fortalezas en la hiperactividad: energía que impulsa

La hiperactividad no es solo “moverse mucho”. También es energía, vitalidad y entusiasmo. Muchas personas con TDAH sobresalen en deportes o actividades físicas por su resistencia y su deseo constante de acción. Suelen ser personas activas, curiosas, y con una gran búsqueda de novedades, lo que los motiva a aprender por exploración.

Esa energía extra, bien canalizada, se convierte en una aliada poderosa. Les permite emprender varios proyectos, seguir intentando, aunque los demás se detengan y mantener el ánimo cuando otros se cansan.

3. Fortalezas en la impulsividad: espontaneidad y valentía

Aunque la impulsividad puede generar conflictos si no se regula, también encierra valentía, sinceridad y disposición al riesgo. Las personas con TDAH suelen decir lo que piensan sin filtros, lo que las hace transparentes, espontáneas y genuinas. Son capaces de actuar cuando otros dudan, de probar caminos nuevos, de lanzarse.

Esta actitud puede volverlas líderes naturales, innovadoras, y más dispuestas a defender lo que consideran justo. Son resolutivas, empáticas y muchas veces se destacan por su generosidad y entrega.

¿Por qué es importante identificar las fortalezas?

Partir desde las fortalezas no solo cambia la mirada, cambia el camino. Reconocer lo que las personas con TDAH hacen bien, lo que disfrutan y lo que las motiva, se convierte en el punto de partida clave para acompañar y potenciar sus procesos de aprendizaje. Cuando potenciamos sus habilidades en lugar de centrarnos en sus dificultades, creamos entornos más inclusivos, respetuosos y efectivos. Porque cada fortaleza puede convertirse en una puerta de entrada al conocimiento y al desarrollo personal.

Por eso, es hora de cambiar la narrativa. En lugar de enfocarnos solo en las dificultades, empecemos a mirar las potencialidades. Esto no significa negar los desafíos, sino reconocer que detrás de ellos hay una riqueza de talentos esperando ser descubierta.

 Te invito  a descubrirlas.

Elisa Calabrese, es pedagoga y terapeuta en Red Cenit

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