¿Quién dijo que todos los niños son felices? Durante la infancia nos podemos encontrar con niños/as desmotivados, retraídos, inseguros, que con frecuencia a utilizan la expresión “no puedo”; exigentes, con poco sentido del humor o con dificultades para ver el lado bueno de las cosas. Y no nos preguntamos si tenemos algo que ver con ello, porque puede ser que el nivel de vida nos lleve a olvidarnos de la importancia de sembrar la autoestima infantil, apareciendo así problemas de baja autoestima en niños durante la infancia.

Pero ¿Qué entendemos por autoestima?

Es ese conjunto de creencias, percepciones, evaluaciones y pensamientos que tenemos acerca de nosotros mismos: la valoración que realizamos basándonos en nuestras experiencias.

Tener una autoestima adecuada es fundamental para el desarrollo de cualquier niño/a. Esto hará que mejore su estado emocional, se fomenten sus relaciones sociales y se potencie su desarrollo cognitivo. Se puede asegurar que una autoestima saludable hace que los niños/as se sientan más seguros de sí mismos, tengan una abanico más amplio de amistades y puedan diferenciar con mayor facilidad lo que hacen bien y mal.

Pero llega el momento de platearnos ¿qué puede desencadenar la baja autoestima infantil?

  • Las comparaciones entre niños/as se convierten en el esqueleto con la que se mide su valía. Por lo que tenemos que ser cuidadosos con la manera en que formulamos todo aquello relacionado con su identidad. “No es lo mismo decir “eres un cansino” que “hoy estás siendo cansino“.
  • El “acoso escolar”. Un episodio de este tipo es lógico que pueda dañar la autoestima infantil y más en esos momentos donde realmente están buscando su lugar en el mundo y su propia identidad. Por lo que es muy importante prevenir y concienciar antes de que pueda suceder.
  • Desajuste en las responsabilidades. El no dar responsabilidades a los niños/as adecuadas a su edad puede provocar baja autoestima infantil ya sea por exceso de responsabilidad, o por defecto: sobreprotección, ya que esta fomenta que el niño/a deje de hacer cosas por sí solo, al enviarle sin darnos cuenta, el mensaje de que no son capaces haciendo las cosas por ellos.
  • No premiar el esfuerzo, fijarse únicamente en los resultados.

Estas cualidades se van formando a lo largo de la vida como reflejo de la percepción que los demás tienen del niño, por lo que os dejo algunas estrategias para fortalecer la autoestima infantil, porque queremos niños/as que se quieran y confíen en sí mismos y en su potencial:

  1. Prestarles la atención necesaria. Hay que tenerles en cuenta y dedicarles nuestro tiempo de forma exclusiva. Cuando se está con ellos no dedicar nuestra atención a nada más y disfrutar del momento. Se trata de pasar tiempo de calidad, escucharles, aprender a conocerles y conectar emocionalmente con ellos.
  2. Corregir los errores desde el cariño. Hay que ser pacientes y evitar gritos. Son esponjas que absorben lo bueno y lo malo y tienen que ver que es un aprendizaje mutuo.
  3. Darles responsabilidades. Que puedan tomar pequeñas decisiones personales en algunas tareas y decisiones del hogar, acordes a su edad. Es una manera para estimular la independencia y autosuficiencia.
  4. Nunca compararles con nadie. Nadie es mejor ni peor que nadie. Realmente todos somos diferentes. Por eso lo mejor es destacar sus cualidades positivas y cuando haya que hacer una crítica que esta sea constructiva.
  5. Ausencia de etiquetas, tanto en positivo (“inteligente” “listo”) como en negativo (“torpe”, “tonto”). Las etiquetas son perjudiciales, hay que juzgar sus comportamientos no al niño/a.
  6. Poner límites y normas claras y ser firmes. Siempre que se pone una condición, (“si no recoges tus cosas no iremos al cine”), el niño/a querrá negociar, pero si le has puesto una condición razonable hay que hacerla valer. Los límites dan seguridad y marcan el camino que los niños/as necesitan.
  7. Reforzar el esfuerzo no solo los resultados. Hay que fijarse si han sido constante y valorar el esfuerzo. Así comprenderá que no solo son importantes los resultados sino también el empeño y compromiso que ha dedicado a la actividad. Los niños/as aprenderán a manejar mejor los fracasos y las equivocaciones.
  8. Evitar exagerar sus logros y aptitudes. Hay que ser concretos. Decirles lo que han realizado bien y porqué te ha gustado.
  9. Autentificar sus emociones. Ayúdale a que nombren lo que sienten, que reflexione contigo; por qué se siente así y qué puede hacer para superarlas, ayúdale a tolerarlas. Tienen que sentirse cómodos con sus emociones y para aprender a manejarlas y resolverlas, hay que aceptar que existen y están para algo. De esta manera se desarrolla la empatía.
  10. No sobreprotegerle. Vigilarles a cada momentos puede generar niños burbuja y realmente necesitan desarrollarse de forma constante y no estancarse.
  11. Tener momentos individuales para cada uno de tus hijos. El ser protagonista durante unos instantes les resulta muy fortificante.
  12. Demostrarles tu amor incondicional. Aceptarlos con sus fortalezas y debilidades. Se trata de que se sientan queridos y protegidos, y eso les permitirá poder ser ellos mismos y sacar lo mejor que tienen dentro.

Fomentar en los niños/as una autoestima fuerte y definida, les ayudará a crecer con madurez y seguridad. Los adultos, tanto padres como maestros, somos el mejor ejemplo, por lo que tenemos que promover nuestro autocuidado y, además, nuestra manera de educarlos es primordial, importa nuestra forma actuar, tratarlos e inculcarle valores adecuados.

“Haz lo que quieras, pero que te haga feliz”

Marian Sirera Conca, Pedagoga. Coordinadora Diagnósticos e Intervención en los Trastornos del Neurodesarrollo en RED CENIT Valencia