Desde el pasado e inolvidable 14 de marzo, han sido seis meses largos de incertidumbre, en los que las familias han pasado por un sinfín de emociones, como en una montaña rusa; han tenido que lidiar con ciertas responsabilidades inesperadas y desconocidas: compaginar el teletrabajo con los niñ@s en casa y sus actividades online las que los tuviesen, el agobio de enfrentarse a lo desconocido y no saber si pueden contagiarse o contagiar a los seres queridos, el vaivén de las medidas establecidas del gobierno, las miles de noticias en todos los medios de comunicación, el no poder visitar a seres queridos de otras comunidades, la pérdida de ingresos por cambios de modalidades en los contratos o bien las pérdidas de trabajos de miles y miles de personas….y así una infinidad de situaciones a lidiar día tras día.

Podríamos pararnos a pensar en todo lo vivido, y ver de qué forma cada uno de nosotros hemos sobrellevado esta situación, y lo seguimos haciendo;.Seguro que de todo esto hemos aprendido infinidad de cosas de nosotr@s mismos, y nos hemos dado cuenta de que todos nos necesitamos y que en muchos sentidos el poder de la humanidad y el apoyo incondicional de los unos con los otros ha sido nuestro principal pilar. Aun así, debemos de seguir aprendiendo y valorando lo que tenemos día a día, no lo material sino lo que realmente vale la pena: la compañía de nuestros seres queridos en esta pandemia.

A día de hoy, las familias y la comunidad escolar de todos los países del mundo están inmersos en lo que va a ser una vuelta al colegio atípica a lo largo de este mes de septiembre.

Es importante pararnos a pensar en cómo han llevado los niños esta pandemia, cómo han lidiado con ella y sobre todo, qué sienten; pese a que no siempre lo puedan verbalizar todos han pasado por un bagaje emocional muy diferente, desde sentirse inseguros a tener miedo por lo que pasa a su alrededor que se le llama “virus” y hace mucho daño, etc., o en contraposición, también ha habido emociones agradables, de sentirse felices de poder estar más tiempo con la familia y disfrutando en sus hogares.

Me gustaría alentar a las familias y a la comunidad educativa que observen a sus hij@s y a sus alumnos, e indaguen en cómo se sienten en esta vuelta al colegio, y que hablen de cómo se han sentido los meses anteriores; que hablen de ello, que puedan acompañarles desde el sentimiento de escucha y de validación de sus emociones. Sentir miedo y frustración puede formar parte de esta nueva situación y puede ser tan válido como otras emociones. Ponernos en su lugar es imprescindible; ellos no están acostumbrados a estar distanciados de sus amig@s, y mucho menos a utilizar una mascarilla que cubre la mejor de las sonrisas, o el peor de los enfados…¿dónde quedan la emociones? Tendremos que ponerles voz si no se le pueden poner rostro de momento. Es de vital importancia hablar de lo que está ocurriendo como parte de un episodio de nuestras vidas y que las medidas utilizadas son importantes por la seguridad del otr@  y de nosotr@s mismos, además de dar mensajes también positivos y siempre realistas.

Debemos tener en cuenta que los niños necesitan la calle y a sus iguales para poder desarrollarse de forma adecuada, además, si toda la información existente está siendo muy difícil de digerir para los mayores, imaginemos como puede estar siendopara los niñ@s. No sabemos cómo la pueden procesar por lo que hay que estar muy atentos a ellos, preguntar cómo se sienten, si entienden lo que se les dice, el porqué de las cosas, siendo concisos y claros,… Nos sorprenderemos de lo mucho que pueden amoldarse a nuevas situaciones si nosotros se lo ponemos más fácil y acompañamos en la validación de sus emociones.

Desde los centros escolares es importante acoger a los niños de forma cálida aunque sea complicado por la falta de contacto, y resulta muy difícil encontrar sustituto a la necesidad de contacto físico, pero seguramente puedan haber otras formas de llegar a ellos: los cuentos y uso de títeres en los más pequeños puede ser un éxito; para los más mayores, dibujar;  también para los más adultos, un diario de cómo me siento y compartirlo con los demás; el baile, la música, … Ahora más que nunca la expresión en cualquiera de sus formas va a ser vital para nuestros niñ@s, adolescentes y mayores.  La parte académica, a pesar de su importancia en el currículum escolar, ahora no debería ser la prioridad. Poco a poco se irá llegando a ello cuando lo emocional esté abordado y ya estén listos para comenzar. No se puede aprender si no hay motivación, y esto tiene mucho que ver con sentirnos bien emocionalmente.

Es importante abordar temas entre todos los miembros de la comunidad educativa y el conjunto de las familias; darle voz a los protagonistas de los centros escolares, es decir proponer asambleas en los que todos aporten sus ideas para llevar el curso de una forma más humana, con acuerdos entre tod@s. Es muy importante que la escuela sea más que nunca una comunidad, porque en comunidad siempre se trabajar mejor.

Resaltar por último que las familias son el principal modelo a seguir, y que para poder acompañar a los hij@s  deben pararse a pensar en cómo se sienten ellos emocionalmente; poner la atención no en las debilidades, sino en las fortalezas que nos hacen seguir adelante; en vivir esta situación de la mejor de las maneras; intentar superarnos cada día, trasmitir esto a los hij@s, porque vuestro coraje puede ser su coraje. Las ganas de seguir para adelante, a pesar de las incertidumbres de esta nueva situación, superar juntos las barreras de forma cooperativa acompañando nuestras emociones y las de los que más queremos. La toma de decisiones es importante tanto en uno mismo como con los demás, por ello, el mantenerse unidos es una magnifica forma de seguir para adelante con la mejor de nuestras actitudes.

Debemos transmitir un mensaje de seguridad y calma en esta vuelta al colegio, haciéndoles partícipes del día a día; lo mejor es dar ejemplo y dar nuestro apoyo positivo, y desde el cole fomentarlo.  Algo de especial importancia en el desarrollo del ser humano.


La vida no se trata de aprender a que pase la tormenta, se trata sobre aprender a bailar bajo la lluvia”
(Taylor Swift)

 

Vanessa Civera, pedagoga y terapeuta en RED CENIT