El verano ha llegado y con él las vacaciones de nuestros hijos. Gestionar esta situación nunca fue tarea fácil: cambios en las rutinas, cansancio y aburrimiento son factores que van a aparecer en las costumbres veraniegas de los más pequeños y que traen consecuencias consigo, como las conocidas rabietas.

En algunos casos, los papás y mamás de los niños si podrán pasar todo el tiempo con los pequeños y buscarán el entretenimiento y la ocupación de los mismos. En otra gran mayoría de situaciones el cuidado se verá derivado en muchas ocasiones a otros cuidadores como por ejemplo, los abuelos u otros familiares. En ambos escenarios, la preocupación puede llegar a ser la misma: lidiar con el aburrimiento, las frustraciones, los caprichos y el poco control que nuestros peques todavía tienen con respecto a sus emociones, por una simple cuestión evolutiva.

En muchas familias, por tanto, la pregunta será la siguiente. ¿Cómo gestionar las rabietas de nuestros niños de la mejor manera posible?

Para responder a esta pregunta, queremos en primer lugar, explicar qué son las rabietas y porqué aparecen.

Las rabietas son respuestas conductuales que se caracterizan por fuertes estallidos de excitación psicomotriz así como llantos, pataletas, golpes, gritos, tirar objetos o insultos. Esta respuesta está predecida por un evento que provoca en nuestros niños sentimientos de rabia, frustración o impotencia, así como cansancio, estrés o cambios en las rutinas.

Las rabietas son la forma de comunicarse que los niños utilizan para expresar sus necesidades y entran dentro de la etapa evolutiva y por tanto, aunque no todos los niños las utilizan y ponen en práctica, sí es cierto que se dan en un alto porcentaje de la población infantil.

Suelen aparecer entre el año y medio y los primeros tres años de nuestros pequeños y su frecuencia e intensidad crece de manera gradual a la vez que aumentan los límites y reglas que como padres o sociedad en general imponemos a nuestros hijos. Al ser un repertorio conductual de tipo evolutivo se considera que igual que aparecen, deben desaparecer cuando el niño o niña incorpora otras estrategias y por tanto, si la aparición de las rabietas excede los 5 años de edad, recomendamos ayuda profesional para erradicar esta problemática.

¿Qué técnicas pueden funcionar para gestionar de manera adecuada y conseguir acabar con las rabietas?

  1. Extinción o retirada de atención. Sabemos que puede llegar a ser realmente difícil no acabar sucumbiendo al estrés que genera una pataleta de nuestros peques. En algunas ocasiones, además, se dan en lugares o momentos que agravan la situación como en supermercados o reuniones familiares. Sin embargo, no debemos enseñarles a los pequeños de la casa que el uso de estas estrategias dará sus frutos. Si ellos aprenden que realizando este tipo de conductas acaban consiguiendo sus objetivos, ya sea la atención de los mas mayores o el helado de chocolate que en ese momento les apetece, habrán aprendido que es una forma eficaz de mostrar su frustración y querrán seguir utilizándola. Debemos recordar que a inteligentes no les gana nadie.
  2. Nunca deberemos perder los nervios. Mantener la calma es crucial en estos momentos. Si la tensión aumenta y entramos en el juego mediante la elevación de nuestro tono de voz, siempre seremos los perdedores. Debes recordar que los niños tienen mucho más aguante que nosotros en estas situaciones y la escalada de rabia e irritación solo conseguirá aumentar su falta de control, llegando a ser muy larga, intensa y desagradable.
  3. Refuerzo positivo de la buena gestión emocional. Prestar atención a aquellos momentos en los que el niño o la niña sabe autorregularse, entretenerse de manera autónoma o reaccionar de manera adecuada a las normas y límites que imponemos, será de vital importancia. En estos momentos es muy importante que nuestros hijos vean qué actuando de tal manera, recibirán nuestro cariño, atención y dedicación. Debemos atender a estos escenarios y enseñarles que de esta forma, funcionará todo mucho mejor. Será un momento muy apropiado para desplegar todos nuestros encantos y utilizar alabanzas y buenas palabras, así como premios y atenciones especiales.
    También será importante, valorar los momentos en los que después de la explosión desproporcionada de rabia y frustración, se consiguen calmar y gestionar. Una vez haya conseguido tranquilizarse, les reforzaremos que hayan sabido volver a la normalidad.
  4. La técnica del tiempo fuera. Esta es una técnica de modificación conductual muy usada y estudiada desde la Psicología. Se trata de extraer a la persona del lugar que le está dando las condiciones idóneas para desarrollar su rabieta o aquella conducta que queremos que cese. El rincón de pensar o una habitación sin estímulos será donde mandaremos que vayan o acompañaremos (si están muy agitados), a nuestros peques y dejaremos un tiempo para que se regulen y llegue la calma. Se aconseja un minuto por año de edad, más tiempo podría considerarse un castigo y no se trata de ello, se trata de un espacio de calma donde puedan gestionar la rabia que están sintiendo en el momento.
  5. Ser un buen ejemplo de conducta. Somos el mayor referente para nuestros hijos e hijas y la manera en qué nos comportamos les enseña en primera instancia como deberán comportarse ellos también. Por tanto, ser una persona que sabe comunicarse desde el respeto, el dialogo y la negociación, de igual manera que ser una persona flexible y resolutiva, que sabe gestionar la frustración de cuando las cosas no salen exactamente como esperábamos, será un ejemplo para los pequeños de la casa.

Estas son algunas de las técnicas que podrán usarse y servirán para ayudar a nuestros peques a desarrollar una buena gestión emocional, sin embargo existen una multiplicidad de técnicas más.
Pedir ayuda a un profesional de la Psicología será, en todos los casos, la mejor forma de realizar una buena intervención con los niños y niñas, atendiendo a todos los factores que intervienen y realizando un plan que contemple todas las variables que interceden en la conducta de los hijos.

Ángela Cervera, Psicóloga Clínica, en Red Cenit Valencia


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