Las relación entre hermanos es un vínculo natural y significativo que puede llegar a convertirse en uno de los lazos de unión de mayor duración en sus vidas para muchas personas. Además, las relaciones entre hermanos están marcadas por características propias. Son una fuente importante de apoyo a nivel emocional; ejercen muchas veces como modelos de identificación y representan una de las primeras fuentes de interacción social para los niños.

 

Sin duda, la relación entre hermanos tiene características singulares y de gran importancia que puede verse condicionada cuando uno de sus integrantes, presenta algún tipo de trastorno cognitivo como en el caso del Autismo.

Pero, ¿de qué forma afecta la presencia de un hermano/a con autismo en la relación que ellos mantienen?

En primer lugar, debemos aclarar que tener un hermano con autismo puede significar diferentes cosas para cada niño y en cada familia, pero desde luego, es un trastorno del neurodesarrollo difícil de explicar a los pequeños. Veamos los aspectos comunes que pueden tener las familias que tienen hijos con autismo y hermanos sin trastornos.

La deconstrucción de las expectativas volcadas tras conocer el trastorno es una de las primeras etapas por las que pasa la familia. La esperanza de creer en una relación familiar típica y construir una relación familiar diferente donde se luchará por la búsqueda de la identidad individual de cada uno de los miembros.

Los aspectos de responsabilidad y roles en el núcleo familiar varían en función de las necesidades del hijo con autismo, y en ocasiones, los hermanos menores pueden encontrarse en una situación transformada que les implica asumir responsabilidades diferentes a otros niños de su edad. Las afrontan como pueden, y en mayor o menor medida les afectará en su infancia y desarrollo.

Por otro lado, los hermanos mayores suelen asumir el rol de apoyo para sus padres y pueden sentirse doblemente responsables, llegando a dejar de actuar como son e incluso olvidándose de lo que ellos quieren, y esforzándose doblemente en conseguir que su hermano pequeño con autismo, esté bien “cuidado” por su parte, incluso “cuidando” de sus padres.

Ambos tipos de hermanos, descritos,  sienten una incomprensión acerca de la naturaleza del autismo y sobre ciertas conductas de éste, intentando buscar respuestas y llegándose a frustrar por no dar con ellas. Además, pueden llegar a verse desprotegidos y no recompensados tan frecuentemente como sus hermanos, lo que a veces conlleva a sentir recelo hacia ellos, dependiendo de cómo se vean en el núcleo familiar en su papel de hijos y en su papel de hermanos de un niño/a con autismo. En ocasiones, se enfrentarán a burlas de sus compañeros o a miradas y preguntas de otras personas del entorno, lo que también les hará sentirse observados y en cierta forma compadecidos, sin tener idea de lo que realmente viven.

Una de las claves fundamentales para promover el desarrollo de una relación normalizada entre hermanos/as es comenzar por construir una relación positiva entre ellos lo antes posible, donde el papel de los padre es crucial para que se lleve a cabo. También es de vital importancia el papel que ejercen los profesionales que acompañan y tratan a la familia en conjunto.

Dicho esto, hay recomendaciones muy útiles a tener siempre en cuenta en la familia:

1-Comprender que su hermana/o es diferente y que lo diferente no es sinónimo de malo, es realmente un valor que enriquece al ser humano y brinda oportunidades de lucha y superación intensas.

2-Ofrecer una visión positiva de las cosas y normalizarlas es decisivo para fomentar unos lazos de unión estrechos y firmes en la relación familiar, y en especial entre los hermanos.

3-Enseñar a los hermanos, llegado el momento oportuno, qué es el autismo será especialmente útil. Así, dispondrá de las estrategias de enseñanza y aprendizaje que utilizan los padres y los profesionales. Es imprescindible hacerles partícipes de terapias y pautas que se ofrezca a la familia al completo. Además, se les recompensará a los dos por igual en todo lo que hagan juntos.

4-El juego entre hermanos es importantísimo y pueden aprender e enriquecerse ambos, (recordar que se les debe recompensar a los dos por igual en todo lo que hagan juntos), por ello, utilizar una guía de actividades para el hermano siendo los padres y profesionales el modelo de referencia, será esencial en el camino para fortalecer los lazos entre la relación de los hermanos y su conexión emocional.  Todo esto, a la larga, potenciará las relaciones sociales de ambos hermanos con los demás.

5-Debemos tener en cuenta los espacios donde se realicen los juegos y los tiempos, ya que en ocasiones uno de los dos no siempre estará dispuesto y necesitará su tiempo de juego en solitario, bien por la diferencia de edades o por la dificultad o por el contrario, la facilidad del juego del hermano el cuál puede mantener el rol de observador y enorgullecerse de los éxitos de su hermano con autismo.

6-Imprescindible satisfacer las necesidades del hermano mayor o menor del niño con autismo; es decir, estar pendiente de ellos de forma individual cubriendo sus necesidades, deseos, sueños y derechos. El tiempo que se reserva para el hijo sin trastorno, es exclusivamente de él/ella y hablar sobre lo que necesite/siente, e implicarse en sus temas de conversación o en sus juegos, etc.

7-Crear un sentimiento de igualdad de los padres hacia sus hijos. Las alabanzas por los logros de uno también se verán reflejadas en el otro; reforzando y recompensando por igual. Hay que crear espacios dedicados a la familia donde puedan hacer un juego conjunto y los padres fomenten la participación de ambos y se enorgullezcan de los éxitos de ambos por igual.

8-Los problemas de conducta y adaptación en la familia de un niño con autismo, pueden ser un impacto negativo sobre la adaptación emocional y psicológica de los hermanos sin TEA. Es importante hacerles saber que se les quiere y que no deben temer por su seguridad, etc. En ocasiones, son los hermanos los que copian conductas no adecuadas de los niños/as con autismo, para llamar la atención lo que provoca mayor estrés a los padres y una angustia que en muchas ocasiones hace imprescindible el apoyo y refuerzo de un profesional especialista.

9-Otro aspecto esencial, es preparar a los niños psicológicamente para cuando se les presentan situaciones de burla o incomprensión, acerca de sus hermanos. Dotarles de estrategias para poder afrontar lo mejor posible dichas situaciones, ya que, en ocasiones ésta burlas les harán sentirse mal y provocarán cierto aislamiento social. De ahí, la importancia de prepararles, (entre los padres y profesionales), para responder preguntas difíciles o burlas, así como, practicar cómo reaccionar en situaciones difíciles.

10-En nuestra visión como profesionales creemos que otra técnica positiva consiste en organizar grupos de apoyo para hermanos. Así, los hermanos pueden compartir sus experiencias entre iguales, hablar sobre sus sentimientos, compartir anécdotas que viven con sus hermanos, aprender más estrategias para poder llevar a cabo en el día a día en el hogar, aprender nuevos juegos, etc. Estas sesiones o los grupos de apoyo proporcionan una visión más optimista sobre cómo llevar el día a día con sus familias y la sociedad y pueden ayudarles a sentirse con más fuerza en el camino.

Por último, solo decir que la firmeza de los lazos de unión entre hermanos, independientemente de su condición y con más fuerza en estas situaciones, es proporcional a la incondicionalidad del amor que sienten mutuamente el uno/a por el otro/a.

Vanessa Civera pedagoga y terapéuta en Red Cenit.