En Red Cenit tenemos muchos años de experiencia y trayectoria de trabajo con niños con Trastorno del Espectro Autista. Es muy importante fomentar y desarrollar todas sus capacidades, desde las mas básicas hasta las mas complejas y eso no es labor fácil, desarrollar la habilidad de reconocer el “Yo” es esencial para poder fomentar posteriormente capacidades mas complejas y poder entender su propio esquema corporal y su propia persona.

 

 

Todos los que tratamos por diferentes razones con personas diagnosticadas con Trastornos del espectro autista, somos conscientes de que cuando hablan no suelen usar el pronombre yo, refiriéndose a sí mismo como si se tratase de otra persona. Suelen usar su nombre “Jesús va al colegio”.

La construcción del aprendizaje se apoya en el conocimiento de nuestro cuerpo, ya que toda conducta la incorporamos mediante él. Adquirir la habilidad del reconocimiento de nuestro “yo”, es imprescindible para interactuar con el mundo que nos rodea. El niño cuando descubre el mundo que le rodea, está creando relaciones entre él y las personas y mediante el reconocimiento de su cuerpo construye su espacio y sus limitaciones, tomando consciencia de cada una de sus partes con ayuda de los sentidos. Teniendo en cuenta  esto no es de sorprender la vital importancia que cobra el descubrimiento del esquema corporal.

Y ¿qué se entiende por esquema corporal? Es la representación mental que el niño tiene de su propio cuerpo, de sus posibilidades y limitaciones para manejarse en su mundo más próximo. Por eso a medida que el niño reconoce su propio cuerpo y lo domina, se facilitará la incorporación de los aprendizajes.

Teniendo en cuenta la importancia del cuerpo, nos preguntamos ¿cómo adquieren los niños un buen esquema corporal?, la mejor manera es mediante la exploración del mismo. La exploración de su cuerpo se debe hacer mediante la acción y el movimiento, y en edades tempranas (Educación infantil) que mejor manera de hacerlo mediante la psicomotricidad; puesto que relaciona el cuerpo y la mente, y además contribuye al desarrollo integral de los niños. Le permitirá al niño formar una imagen de sí mismo, realmente forman su propia identidad y adquieren unos hábitos y valores necesarios para un buen desarrollo en la vida.

Es lógico que nos preguntemos por la importancia del esquema corporal, y es fácil dar una respuesta porque realmente sin él no hay conciencia del propio cuerpo y por lo tanto no hay reconocimiento del movimiento. Como se supone que el niño aprende por su propia acción, si no hay se producirá un déficit en el reconocimiento del propio cuerpo, provocando dificultades a nivel motriz, perceptivo y afectivo.

Las dificultades motrices afectan al desarrollo cognitivo, porque existe correlación entre lo motriz y lo cognitivo. El movimiento favorece algunas estrategias cognitivas básicas (funciones ejecutivas), como puede ser la atención, la memoria, la percepción y el lenguaje que son fundamentales para los aprendizajes posteriores. Y no solo se queda ahí, ya que además le da al niño esquemas para entender las nociones del espacio, la velocidad, la temporalidad, etc.

El esquema corporal no es algo fijado desde el nacimiento sino que va evolucionando durante nuestro desarrollo, es una elaboración mental progresiva que dependerá de la historia y las propias vivencias de cada uno de los niños. Por otro lado, hay algunos factores que intervienen en el control corporal, como es el equilibrio, la coordinación, la lateralidad y la organización espacio-temporal. Mediante el control postural, los niños podrán definir todas las habilidades psicomotrices que le permitirán adquirir mayor dominio de la acción y por lo tanto mejor conocimiento de su cuerpo.

Como hemos comentado anteriormente los niños aprenden mediante la acción y mediante ella el niño pasa a la representación mental simbólica. De ahí la importancia del juego simbólico pues a través de él hacemos uso de todo nuestro cuerpo, pero también entra en juego la espontaneidad, los gestos, las posturas, la imaginación,… El juego en general le permitirá al niño manifestar su dimensión física, cognitiva, afectiva y social.

Un buen desarrollo del esquema corporal en los niños con TEA, les permitirá a su vez ser tomar conciencia de su propio cuerpo, establecer mejores relaciones con las personas que le rodean y, siendo una condición propia del TEA la dificultad para identificarse, un programa estructurado y sistemático destinado a desarrollar estas habilidades se convertirá en básico para gravitar sobre él resto del aprendizaje. Al tener un claro conocimiento de su cuerpo o un buen esquema corporal les llevará a conseguir un desarrollo integral y armónico de todas las capacidades del niño. En definitiva mediante la acción el niño activará toda su afectividad, sus deseos y todas sus posibilidades de comunicación.

 

Marian Sirera Conca, pedagoga y terapeuta en Red Cenit.