El pasado día 9 de abril, desde Red Cenit quisimos aportar nuestro granito de arena celebrando un año más nuestra Jornada de Concienciación sobre Trastorno del Espectro Autista (TEA) con motivo del Día Mundial de Concienciación del Autismo que se celebra el día 2. Así pues, desde hace unos meses nos pusimos manos a la obra para preparar la gran fiesta; la que nuestros niños conocen como “la fiesta de las chuches”.

Desde Red Cenit, las ganas son inmensas, y la preparación de cada uno de los detalles comienza por conocer los gustos y las preferencias de cada uno de nuestros pequeños. ¡Qué mejor que empezar por ahí!

Lo preparamos todo con mucha ilusión; para ellos para nuestros PEQUEÑOS HÉROES y sus familias. Ellos y sólo ellos merecen una fiesta como esta, y no sólo un día, sino todos los del calendario. Ellos son los que nos enseñan que lo esencial es invisible a los ojos, que existen ciertos valores que no están escritos en ningún libro, y que son unos grandes luchadores. Por todo ello y mucho más, cada día debería ser un 2 de abril. Cada uno de nosotros deberíamos luchar por sus derechos y concienciarnos. Llamémosle: convivencia, inclusión o integración; como se le quiera llamar, es la única y mejor opción.

La fiesta se planteó para que nuestros héroes hiciesen un viaje desde sus sentidos. Somos seres sensoriales y cada sentido se despierta de forma diferente en cada uno de nosotros. Nuestros talleres hicieron que los niños experimentaran un viaje sensorial. Desde un taller de dulces adornando monas de pascua con diferentes texturas, sabores y olores, hasta un taller de manualidades en el que nuestros niños podían fabricar un avión con sus propias manos y diferentes materiales,  y con él, potenciar el juego simbólico.

Lo más importante en nuestra fiesta es que cada taller se explicaba mediante apoyos visuales con leyendas enumeradas de los pasos a seguir para realizar el taller de principio a fin. Se elaboraron con pictogramas. Mediante este sistema nuestros niños podían ser autónomos y podían comunicarse mediante el apoyo visual. Tanto las familias como los niños con TEA estaban emocionados al ver que cada palabra se apoyaba con una imagen que para ellos es tan importante. Además, muchos otros niños sentían curiosidad por las imágenes y comentaron que era más fácil y menos «aburrido» que las palabras sin dibujos. Una apreciación muy curiosa y realista.

Por otro lado, cuando finalizaban el taller, podían obtener una recompensa en forma de moneda de papel de colores que se intercambiaba en nuestro kiosco particular de Red Cenit. Cada moneda contenía un número que mediante otros apoyos visuales correspondía a una variedad de “chuches” previamente escogidas teniendo en cuenta los gustos de nuestros pequeños grandes héroes. Los niños podían solicitar sus golosinas favoritas apoyados por imágenes con pictogramas de forma autónoma. Fue fascinante las reacciones de nuestros niños y escuchar como uno de ellos le dijo a su madre: ” Mamá, yo quiero un kiosco igual”

La verdad es que, a pesar de que hay un gran trabajo y dedicación detrás de todas las actividades realizadas, no hay mejor manera de ser recompensado que ver las caritas de felicidad que cada uno de los niños tenía. Y no sólo eso, sino las sonrisas que nos regalaron a lo largo del día. Todo esto es lo más importante, hoy y todos los días; verles felices compartiendo con la sociedad sus gustos e intereses; conviviendo todos juntos.

Queremos agradecer de nuevo a todos los profesionales y voluntarios que hay detrás de todas estas actividades, ya que sin ellos no habría podido ser posible.
GRACIAS por la paciencia, dedicación, y entusiasmo que han puesto desde el minuto uno. Del mismo modo, dar las gracias a todas las asociaciones e instituciones que quisieron formar parte de este día y que aportaron su granito de arena, y como no, a las familias que nos acompañaron.

Gracias y gracias. Os esperamos para el año que viene con más sorpresas.

“Si pudiéramos mirar con el corazón del otro y entender los desafíos a los que cada uno de nosotros se enfrenta a diario, creo que nos trataríamos los unos a los otros con más gentileza, paciencia, tolerancia y cuidado.”

                                                                        Vanessa Civera, pedagoga y terapeuta en RED CENIT