Para poder entender el proceso por el cual el cerebro de nuestro hijo hace una elección u otra, es necesario conocer que es la lateralización.  La clave de que no importe si nuestro hijo escribe con una mano u otra es que haya habido una adecuada lateralización previa, de esta manera, el aprendizaje de la lecto-escritura y del lenguaje maduraran de forma completa y eficaz.

La  relación del niño con el medio es importante para establecer las bases de la comunicación a través del cuerpo, y fundamentalmente de sus extremidades, (los puntos corporales claves en el manejo de elementos y en los desplazamientos son las manos y los pies), con el mundo de los objetos, y ajustarse a las prácticas socioculturales establecidas en cuanto a la utilización de una y otra mano.

La acción de leer y escribir es muy compleja. Para poder llegar a escribir y a leer, los niños tiene primero que conocer su cuerpo y saber dónde están, (lateralidad y direccionalidad). Si el niño no ha aprendido primero todo esto bien, difícilmente va a aprender a escribir.

Se debe estimular a los niños para que realicen las actividades con ambas partes del cuerpo y con las dos manos, a fin de que cuenten con los suficientes datos y experiencias, y poder así elegir la mano preferente. Si se fuerza al niño a utilizar la mano contraria a su lado dominante, su sistema nervioso puede desorganizarse, repercutiendo esto en una mala organización del espacio vital y por ende, del espacio gráfico.

  • Entre los 2 y 3 años el niño reconoce y nombra las diferentes partes del cuerpo, se define el predominio lateral y el uso permanente y constante de la mano  o la pierna más hábil.
  • A los 4 años reconoce uno y otro lado de su cuerpo y de las cosas.
  • Entre los 5 y 6 años reconoce su derecha e izquierda con seguridad y en distintas posiciones y proyección de esas nociones en las demás personas y objetos que se encuentran en el espacio.
    Cuando un niño aún no ha logrado definir la lateralidad se dice que es ambidiestro, (desarrolla con ambas manos las mismas habilidades). La mayoría de los niños pequeños van cambiado de mano o usan las dos manos al mismo tiempo. Es alrededor de los 4 años cuando se establece la preferencia sobre una u otra mano.
  • Alrededor de los 7 u 8 años es cuando se sabe si el niño es diestro o zurdo, ya que es cuando opta por la mano de la escritura y se produce la “lateralización definitiva”.

Una de las causas de las dificultades de aprendizaje puede estar relacionada por una lateralización del cerebro atípica o inadecuada. Esta premisa se basa en la suposición de que, puesto que el lenguaje está lateralizado en el hemisferio izquierdo en la mayoría de los sujetos, esta lateralización es ventajosa, y su ausencia puede interferir en la capacidad de aprendizaje y habilidad para el lenguaje.

En el caso de que no se produzca una lateralización normal se produciría una menor asimetría cerebral que impediría un aprendizaje normal. Y por ello aparecerían trastornos específicos del desarrollo, como la dislexia, disortografía o discalculia. O trastornos del lenguaje como las dislalias, así como trastornos motores o de coordinación.

En nuestro centro, Red Cenit, tratamos todos los posibles trastornos anteriormente mencionados, ya que contamos con los mejores especialistas para poder abordar estos problemas y solucionarlos.

Alejandra Setién Grangel, psicóloga y terapéuta en Red Cenit