Vínculo entre padres e hijos ¿es tan importante el vínculo con mi hij@ ante un trastorno como el TDAH?

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El vínculo paterno-filial o apego es uno de los factores más influyentes en la aparición y mantenimiento de los trastornos infantiles, entre los cuales se encuentra el TDAH. Aclaremos desde el inicio que hablamos de factores que influyen, no de causas, motivos,  o consecuencias.

El apego es un conjunto de conductas características que se desarrollan en un entorno corriente durante los primeros meses de vida, con el objetivo de mantener al niño en una proximidad más o menos estrecha con la figura materna y paterna. Hacia el final del primer año, estas conductas se organizan como un sistema y se activa en aquellas situaciones que implican algún peligro real o percibido para el niño. Esta conducta se alterna con la exploración del niño con el medio, es decir, si ante una situación peligrosa para el niño se activa la conducta de apego, durante un tiempo cesa la conducta exploratoria del medio, tan importante para los niños en edades tempranas.

Se han descrito cuatro tipos de apego, entre los cuales hay uno deseable, y los restantes que necesitarían ser mejorados.

¿Qué tipo de apego tiene mi hijo?

  • Apego seguro: confían en que sus padres estén accesibles, sean sensibles y colaboradores si se encuentran en una situación atemorizante, y con esta seguridad se atreven a explorar el medio.
  • Apego inseguro-evitativo: no confían en que cuando busquen a sus padres, estos acudirán y recibirán una respuesta adecuada, y a partir de aquí intentan volverse autosuficientes.
  • Apego inseguro-ambivalente o ansioso: están seguros de que sus padres estarán accesibles y les darán una respuesta ajustada cuando la necesiten, pero a la vez hay una abundante expresión de emociones entre el adulto y el niño que no se ajusta a la realidad. Esta situación provoca en el niño una gran incertidumbre, el cual tiende a la separación ansiosa y al aferramiento, y a la vez inhibe la exploración del medio.
  • Apego inseguro-desorganizado: muestran comportamientos desorganizados e incoherentes con la situación, e incluso llegan a mostrar conductas estereotipadas.

Como ya hemos explicado en otros artículos del blog, los niños con TDAH tienen importantes déficits en sus habilidades de auto-regulación, es decir, en el control de impulsos, la capacidad de autocalmarse, la perseverancia, la inhibición…

Es importante saber que en el desarrollo de estas habilidades juega un papel importantísimo la interacción temprana entre el niño/a y sus padres. En ese sentido,  diferentes estudios han demostrado que los niños que presentan un apego inseguro son más vulnerables a presentar problemas de autorregulación y de conducta, como ocurre en los niños con TDAH.

Por otro lado, la seguridad en el vínculo padres-hijo tiene efectos positivos en el desarrollo de habilidades “defectuosas” en los niños TDAH, como son la atención sostenida, la persistencia en la resolución de tareas, el control cognitivo sobre los impulsos y la posposición de la gratificación.

En este aspecto, al investigar las interacciones entre padres e hijos con TDAH se han encontrado patrones similares a los observados en las relaciones de apego inseguro, como un bajo involucramiento por parte de los padres, negatividad y falta de respuesta a las señales del niño, o intrusividad. Sin embargo, si lo observamos desde otra perspectiva, muchas de las madres de niños con TDAH refieren que éstos desde pequeños han sido irritables, difíciles de tranquilizar, muy activos y resistentes a cambios en los patrones de alimentación. Todo esto conlleva que sean niños “difíciles de cuidar” y como consecuencia es más probable que se establezca un vínculo inseguro entre el niño y sus padres. Es decir, los padres de niños con TDAH perciben la relación con sus hijos más negativa que aquellos padres de niños que no presentan el trastorno, de la misma forma que los hijos con TDAH también describen la relación con sus padres como poco sensibles.

¿Qué conclusión podemos sacar a partir de la información anterior?

La principal conclusión es que sin duda hay una asociación entre TDAH y vínculo inseguro. El esquema de apego de estos niños se caracteriza por una alta expresividad emocional y fuertes afectos fuera de control, lo cual sería consistente con un vínculo ansioso ambivalente o desorganizado, y esto además podría agravar la sintomatología del niño y dificultar su tratamiento.

Por todo esto, cabe destacar la importancia de considerar las intervenciones a nivel de relación entre los padres y el niño TDAH, en aquellos casos en los el vínculo esté afectado.

¿Qué podemos hacer?

La evaluación del vínculo permite ofrecer tratamientos más personalizados e individualizados. De este modo, en los casos en los que existiera un vínculo seguro, se deberían abordar los aspectos referentes al manejo de las conductas del niño con TDAH, en la cual se incluiría a los padres y al contexto educativo.

Por otro lado, en aquellos casos en que el vínculo sea inseguro (como se ha observado en la gran mayoría), habría que intervenir sobre estas dificultades en el vínculo para una mejor efectividad del tratamiento propuesto.

El logro de un apego seguro puede actuar como factor protector sobre el empeoramiento de la sintomatología del TDAH, mientras que un apego inseguro se consideraría un factor de riego en el curso del trastorno y en la aplicación del tratamiento.

Incluso antes del diagnóstico, se puede actuar de forma preventiva para conseguir la evolución satisfactoria de un niño con posible sospecha de TDAH estudiando el tipo de apego establecido entre la figura de apego y el niño.

Una vez apreciado un apego inseguro, sería imprescindible llevar a cabo un tratamiento enfocado en el vínculo para mejorar el estilo parental y evitar las consecuencias nocivas derivadas de éste. Esta intervención debe empezar lo antes posible ya que los patrones de apego son flexibles en el primer tiempo de la vida pero más adelante se vuelven esquemas estables de relación y crean las representaciones internas de apego que persisten hasta la edad adulta.

¿En qué consiste la intervención en el fomento del apego?

El objetivo de este tipo de intervención es proporcionar a los padres las herramientas adecuadas para el fomento de apego dentro del clima familiar.

Más concretamente se pretende:

  • Conocer la importancia del establecimiento de un patrón de apego seguro.
  • Fomentar la sensibilidad parental.
  • Enseñar a aplicar los conocimientos y habilidades para fomentar en los padres la capacidad de mentalización y de regulación en la interacción con su hijo.

Por todo esto, la intervención en el fomento de la sensibilidad  y el desarrollo de las habilidades parentales debe estar en la base de las intervenciones con los padres de niños TDAH con un apego inseguro entre los 3 y los 6 años de edad, combinado con el tratamiento adecuado para el trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad.

Victoria Fuster, psicóloga y terapeuta de Red Cenit.