Nos encontramos en las fechas del año más propicias para regalar juguetes a nuestros hijos, sobrinos, nietos o simplemente conocidos. Y acertar realmente con el juguete adecuado no es tarea fácil. A menudo, estamos desorientados sobre qué juguete es el más idóneo o qué juguete interesa comprar.
En general, durante los  primeros años, somos los padres y los adultos cercanos los que elegimos el juguete. Cuando los niños crecen debemos ayudarles, dentro de sus preferencias y gustos, a que pidan a los tan admirados Reyes y/o Papa Noel, los juguetes que les gustan y que, además, sean adecuados para ellos en cada etapa. Os damos algunas pistas para poder acertar.

¿Qué debemos tener en cuenta para escoger el juguete adecuado?

  • En lo primero que nos fijaremos es en que debe responder a los intereses del niño, por ello es importante que el juguete sea escogido con detenimiento, pensando en el niño o niña en concreto, teniendo en cuenta sus necesidades y sus capacidades. El dejarse llevar por las modas o por las prisas conlleva que los padres compren un juguete inadecuado para su hijo. También sería un error pensar que a todos los niños de la misma edad  les gustan las mismas cosas o creer que lo que tanto nos gustaba de pequeños a nosotros, les va a gustar ahora a nuestros hijos.
  • Adecuar el juguete a la edad del niño es muy importante ya que, cada edad viene definida por habilidades y capacidades diferentes. Al igual que los niños crecen y  la ropa les viene pequeña, así los juguetes también. Diferentes tipos de juguetes permiten a los niños desarrollar también diferentes tipos de juego, por ello, en la variedad está el gusto. Si le compramos el juguete dirigido a una edad superior podemos crear frustración y, si es inferior, aburrimiento. Normalmente los fabricantes ya indican en el envase la edad, dando orientaciones pedagógicas sobre el juguete. Estos datos son interesantes y buenos para orientarnos, pero no suficientes. En caso de que el niño o niña tenga alguna discapacidad, además de pensar en sus intereses y capacidades, se han de valorar las posibilidades de adaptación del juguete o buscar juguetes adecuados.
  • Es conveniente que el juguete elegido desarrolle los sentidos y estimule algún área del desarrollo del niño, (motricidad fina  o gruesa, la imaginación, el nivel cognitivo o social,  afectivo-emocional, etc.). De este modo estaremos teniendo en cuenta los factores psicopedagógicos que puede aportar. Los juegos de construcción, los puzles, rompecabezas etc. son algunos ejemplos. Si el juguete lo hace todo, el niño se convierte en un observador pasivo. Tener en cuenta que, si es poco versátil limita su potencialidad y anula su capacidad de influir en el desarrollo infantil.
  • Buscar que el juguete tenga posibilidades de despertar la creatividad, curiosidad y el entusiasmo del niño. Si este no permite que el niño tenga un margen para crear y desarrollar su imaginación, crear juego simbólico, interactuar con el juguete, ser el protagonista, no podrá desarrollar su capacidad para buscar soluciones o aportar nuevas ideas. Hay que descartar la posibilidad de que sea un mero espectador.
  • Recordar que los juguetes no solo tiene un valor lúdico sino que trasmiten valores pedagógicos por ello hay que fomentar que estos sean valores positivos. A la vez que debemos cuidar que no fomenten valores negativos, (juegos y videojuegos violentos, individualistas,…, o que pongan de manifiesto algún tipo de discriminación sexual, étnica, religiosa,…).  En este sentido un juguete puede enseñar lo bueno o lo malo y ser vehículos de una serie de contravalores que como adultos tenemos que evitar. Por otro lado, el valor que asociamos a cada juguete, a veces depende de nosotros los adultos, ya que partimos de patrones culturales que nos hacen pensar, por ejemplo, que un juguete de color rosa tiene que ser para la niña. Debemos propiciar que jueguen con todo tipo de juegos y juguetes tanto el niño como la niña.
  • Hay que comprar con las máximas garantías de seguridad y observar que la calidad del juguete es segura. Prestar especial atención a las advertencias sobre la edad del niño tales como “no recomendable para menores de 3 años  La normativa de seguridad no permite, para estas edades juguetes con piezas pequeñas o piezas separables y también otras etiquetas que ponga material “Lavable” sobre muñecos o juguetes que tengan relleno. De igual modo el símbolo CE, (conformidad europea), nos indica que cumple con la normativa europea de seguridad teniendo en cuenta aspectos claves en su fabricación y composición. Podéis encontrar amplia información de este punto en la página www.jugueteseguro.com
  • La cantidad de juguetes es inversamente proporcional a las ganas de jugar. Está claro que poca variedad de estos empobrece el juego porque que limita sus posibilidades, pero también está claro que un exceso de juguetes, dificulta el juego porque satura al niño. No podemos comprar todo lo que nos pida el niño. En algunos casos los mensajes lanzados por la televisión son engañosos porque hacen confundir la felicidad del niño con el hecho de tener muchos juguetes. Hay que utilizar la magia de los Reyes Magos o de Papá Noel para que el niño vaya aceptando la vida como viene, porque le pueden traer regalos sorpresa que no esperaba o que algunos de los pedidos no estén. El niño debe aprender a tolerar la frustración. Un niño no se traumatiza por no tener el juguete de moda o por no tener el que le han traído al amigo. Le tiene que quedar claro, que este año le han traído estos regalos especiales para él. Somos los adultos los que tenemos que marcar límites tanto al número de regalos como a los familiares a la hora de comprarlos. Siempre conviene  situarse en una medida justa con respecto a la cantidad, para que  permita al niño valorar el objeto o el juguete y descubrir todo su potencial.
  • No hay que caer en el error de comprar juguetes muy caros que después prohibamos utilizar a nuestros hijos para que no los rompan, o comprar juguetes sofisticados que más bien son atractivos para el adulto pero que no son útiles para los niños porque limitan su imaginación y propician la pasividad. Es buena opción buscar un juguete que fomente sus habilidades sociales, ya que nosotros los adultos debemos enseñarles a relacionarse con sus iguales. La elección de un juguete acertado también tiene un papel importante en esta función. Será una buena manera de que comience a aprender a relacionarse con las personas que le rodean, los juegos cooperativos y los de mesa le pueden ayudar a fomentar la relación con los demás y con nosotros los adultos.

Es importante inculcarles que los juguetes una vez regalados son suyos, a la vez que le enseñamos a valorar lo que han recibido haciéndoles responsables de su cuidado y mantenimiento, recogiéndolos  una vez terminado el juego. De  igual modo conviene enseñarles a utilizar bien el juguete leyendo con ellos las instrucciones de uso, si procede.

Y aunque es evidente que los Reyes y Papá Noel traen regalos y juguetes materiales, no olvidemos que “el mejor regalo” para los niño@s es el tiempo que compartimos los adultos, (padres, abuelos, tios, amigos…), con ellos.

Pilar Espinosa psicóloga y terapeuta en Red Cenit