El autocontrol en la infancia ¿cómo lograr que las rabietas desaparezcan?

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El pasado lunes, Laura estaba tranquilamente con su juego de construcciones realizando una bonita y moderna casa para sus muñecos. Cuando iba a poner la última pieza Lula, su perra, fue corriendo a saludar a papá que acababa de entrar por la puerta y al pasar por el lugar donde estaba ella jugando, le desmontó la casa en un momento. Laura, rápidamente se enfureció y empezó a gritar, dar golpes, y lanzar las piezas contra el suelo. Cuando papá fue a tranquilizarla, Laura le recriminó que todo había sido por su culpa, entonces se fue corriendo llorando y se encerró en su habitación.

La escena que acabamos de describir, hace referencia a un comportamiento que tanto padres como profesores suelen encontrarse habitualmente, bien sea en momentos relacionados con tareas escolares, con tareas del hogar o simplemente con el juego. A veces, ni siquiera sabemos cual es el detonante. Pero sí sabemos a que es debido, estamos hablando de la falta de autocontrol. Para conocer cómo debemos intervenir en niños con estas características es importante conocer primero qué es el autocontrol.Este concepto hace referencia a la capacidad que tenemos las personas de controlar nuestras emociones y nuestros impulsos ante determinadas situaciones. Este control se va entrenando a lo largo del ciclo vital debido a las influencias educativas y sociales que vamos teniendo, es decir, progresivamente vamos mejorando nuestro autocontrol sin un aprendizaje específico. A pesar de ser más común en niños que en adultos, estas carencias de autocontrol se dan de diferente forma entre los propios niños, ya que unos responden ante ciertas situaciones de forma calmada, y otros de forma impulsiva. En este último caso, puede que la reacción tenga una explicación neurobiológica y/o asociada a la hiperactividad, aspecto que debe determinar la valoración de los especialistas.

Si nos preguntamos el porqué de este comportamiento, existe una doble explicación. Por un lado, la carga genética que ha heredado de su familia, y por otro las experiencias que vive en el colegio, viendo la televisión, en su casa y en su vida en general que van conformando el temperamento del niño. Pero ¿por qué esperar a que el temperamento del niño se “conforme accidentalmente”? Son muchos los niños y niñas que no adquieren este aprendizaje de forma correcta y por ello necesitan de ayuda para dominar esas emociones e impulsos. Nuestra ayuda como padres y/o educadores es vital. Debemos tener presente durante todo el proceso que los cambios conductuales en nuestros niños son un camino largo, difícil y lleno de trabas y además No son capaces de hacer dicho camino por ellos mismos, necesitan fundamentalmente nuestra ayuda y cariño. Necesitan que cogidos de la mano, les acompañemos dándoles modelos, herramientas y sobretodo, amor.

Por ello, creemos conveniente facilitar algunas pautas generales y técnicas que ayuden a entrenar y mejorar esta habilidad.

Previamente, es necesario remarcar dos aspectos: primero, que el autocontrol es algo modificable y mejorable, por ello debemos esforzarnos en darles herramientas a los niños para que lo hagan y segundo, que el verdadero autocontrol debe ser dirigido por él mismo, es decir, aunque en el entrenamiento les vayamos guiando y dando instrucciones de cómo hacerlo, finalmente deben ser ellos con su lenguaje interno quienes se vayan regulando (por ello auto-control) y así es como realmente habrán conseguido su meta.

Orientaciones generales que nos pueden ayudar a mejorar estas conductas. Las presentamos en dos grupos:

Orientaciones escolares:

– Situarlo  cerca del profesor y  acompañado de niños tranquilos.

– Realizar trabajos en los que esté sentado y alternarlo con tareas que incluyan levantarse y poder moverse.

– Establecer unas normas de convivencia en clase claras y consensuadas.

– Establecer unas obligaciones u órdenes cortas, claras y simples, estableciendo un buen contacto visual.

– Alabar y reforzar sus buenas conductas y comportamientos para que aprenda que llama la atención cuando reacciona de manera adecuada.

– Realizar entrenamiento en educación emocional para que sepa identificar y controlar todas sus emociones.

– Realizar entrenamiento en habilidades sociales.

Orientaciones familiares:

– Propiciar un ambiente calmado y sin gritos.

– Establecer normas claras y bien definidas.

– Cumplir siempre los premios y castigos, acordados y explicados previamente.

– Alabar y reforzar sus buenas conductas y comportamientos para que aprenda que llama la atención cuando reacciona de manera adecuada.

– No atender con demasiado entusiasmo sus rabietas.

– Ofrecerle modelos de cómo reaccionar ante situaciones inesperadas de forma tranquila y calmada. El enfado es normal, pero hay que aprender a manejarlo.

Para finalizar, nombraremos algunas técnicas que podemos utilizar para ofrecerles herramientas que les ayuden a mejorar su autocontrol y que explicaremos más detalladamente en siguientes publicaciones:

– Técnicas de relajación/respiración.

– Técnica de la tortuga.

– Técnica del semáforo.

– Técnica del volcán.

– Reconocimiento e identificación de nuestras emociones.

Para finalizar, recordar que es una labor que requiere constancia, apoyo, comprensión y que los cambios se van reflejando en los niños paulatinamente.

“A través del esfuerzo, la diligencia, la disciplina y el autocontrol, que el hombre sabio haga de sí mismo una isla que ninguna inundación pueda anegar.” Buda

Enrique Suay psicopedagogo y terapeuta en Red Cenit.