Como profesional implicada en el trabajo y el acompañamiento con personas con trastornos del neurodesarrollo y sus familias, me gustaría realizar una breve reflexión sobre cómo se plantean y cómo se podrían llevar a cabo desde la cooperación e inclusión, los recreos y patios de los colegios de nuestros pequeños y grandes héroes.

Nuestras familias pueden estar enteradas de lo que se realiza en clase ya que hay un currículo a seguir con o sin adaptaciones y pueden cuantificarse y cualificarse, pero si nos paramos a pensar en los momentos de patio o recreo, ¿cómo pueden saber cómo se encuentran sus hij@s? Es una pregunta para reflexionar ya que si sus hij@s tienen dificultades para seguir el ritmo del aula y hay personas que están a cargo de ell@s, ¿qué ocurre en los patios si son espacios dónde se desenvuelven de forma libre? ¿cómo se llevan a cabo las actividades en los patios?

El recreo o patio conforma un espacio privilegiado para la construcción de la identidad, dónde se intercambian normas, valores y conductas. Es un espacio dónde se interactúa con el otro fomentando y consolidando las relaciones sociales y personales.

En algunos centros educativos podemos encontrarnos de forma habitual que la hora del “patio” es para algunos niños y niñas un momento de soledad en algunas ocasiones y en otros momentos de tensión y disputas. A veces los propios niños son los que pueden negarse a ir al patio ya que no se sienten incluidos  y suelen estar solos, observando cómo juegan los demás o juntándose con algún otro niño o niña de sus mismas características, es decir hay una unión por exclusión, no por elección.

Se debe de tener en cuenta al alumnado del centro con sus características e individualidades, debemos analizarlas para disponer en cada momento las adaptaciones y recursos precisos que permitan superarlas. Debemos saber cuáles son las limitaciones en su orientación y en su movilidad, las dificultades de la comunicación, las conductas desadaptadas que se pueden dar en momentos puntuales, etc., y también sus potencialidades, y así comenzar a crear patios inclusivos y cooperativos desde estos puntos fuertes y no desde sus debilidades.

Quizás dicho así, suene difícil llevarlo a cabo, pero si luchamos por una comunidad educativa dónde el aprendizaje cooperativo sea la herramienta fundamental para sensibilizar al entorno educativo, para propiciar el trabajo en equipo y el desarrollo de valores como la tolerancia y la inclusión, y para propiciar más las oportunidades de participación, creo que podemos ir por buen camino.

Desde la comunidad, los propios compañeros, los educadores, maestros, y  todo  el personal que trabaja en las escuelas de nuestros héroes, puedes concienciar a otros grupos en temas de la discapacidad y potenciar así la educación en las diferencias. ¡Qué mejor manera de abrir un camino entre iguales y entender las necesidades del otro!

Para entender las necesidades del otro y valorar sus dificultades es necesaria la colaboración y cooperación de toda la comunidad educativa y saber entender las diferencias, ello será clave para empezar realizar juegos de role-play, es decir, juegos que representan a las otras personas,  en los que se vean reflejadas las individualidades y las diferencias que son lo que enriquece a la comunidad educativa.

Como aspecto clave, en los juegos de cooperación que se pueden realizar en los patios inclusivos, hay una relación directa entre los objetivos y las posibilidades de éxito entre los miembros del equipo, sólo se gana si todos los participantes alcanzan el objetivo. Entre todos construyen un conocimiento aprendiendo los unos de los otros. Podemos decir que trabajar a través del juego cooperativo implica conocer las ventajas de formar parte de un grupo y trabajar con él. Asimismo, fomenta la creatividad y la espontaneidad del grupo.

Debemos tener claro que para que los alumnos cooperen deben partir de la base de que no somos iguales y que existe diversidad en la sociedad, por lo tanto cada individuo debe aceptarse tal y como es y respetar a los demás. Deben tomar conciencia de la riqueza que produce la diversidad social. Sólo de éste modo habrá un aprendizaje recíproco, inclusivo y cooperativo.

El uso del juego cooperativo en los patios inclusivos posibilita crear escenarios donde nuestros héroes experimenten y actúen conjuntamente con el resto del grupo, fomentando así la autonomía y el trabajo personal de todo el alumnado, una mayor responsabilidad por parte de los mismos, el aprendizaje significativo, actitudes y valores sociales y personales positivos y, sobre todo, favorece las relaciones sociales dentro del grupo disminuyendo así la marginación de alumnos que están en riesgo de exclusión.

Como conclusión, considero que es importante que el alumnado aprenda valores cooperativos que les permita respetar y tener en cuenta al resto de sus compañeros antes de llevarse a cabo actividades competitivas que puedan provocar una ruptura social entre los participantes con diferentes grados de habilidad, siempre teniendo en cuenta sus potencialidades y debilidades.

Por último, me gustaría hacer un llamamiento a nuestras escuelas y a todos los miembros de la comunidad educativa, para poder llevar a las aulas y los patios el concepto de inclusión creando una educación de tod@s y para tod@s que se adapte a las necesidades y características de los alumnos y alumnas; que no fomente la competición ni la exclusión, sino  que se oriente hacia nuestras estrategias para conseguir que entre todos se coopere y se ayude, que aprenda a entenderse y se pueda ver que la diversidad  es un recurso infinito de conocimientos y experiencias enriquecedoras que beneficia al alumn@ y a toda la comunidad educativa a desenvolverse en una sociedad diversa y cambiante en la que se trabaja en equipo.

 

“La verdad de las personas, no está en sus palabras sino en sus actos”.
“Mucha gente pequeña en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”. (Eduardo Galeano)

 

Vanessa Civera, pedagoga y terapeuta en RED CENIT

SI NECESITAS ORIENTACIÓN O AYUDA PARA TU CASO PERSONAL, PUEDES CONSULTARNOS VÍA ONLINE (SECRETARIA@REDCENIT.COM); TELEFÓNICA (96 360 16 16 – 609 759 016); O PRESENCIAL (C/ GUARDIA CIVIL, 23 – VALENCIA).
POSIBILIDAD DE CONSULTA A TRAVÉS DE SKYPE (SOLICÍTANOS INFORMACIÓN SOBRE PRECIOS)