La lectura y la escritura son dos habilidades que se aprenden, todos tenemos dicha capacidad. Es primordial impulsar el aprendizaje de la lectoescritura desde una edad temprana. La lectura es la llave maravillosa de la información, de la cultura, del mundo de la ficción y de la fantasía. Conseguirla no es tan sencillo como a simple vista nos puede parecer, pues está al alcance de todos los niños/as, pero con condiciones. La importancia de la lectura en la etapa infantil se basa en sus beneficios a la hora de estudiar y adquirir nuevos conocimientos. La colaboración de los padres y profesores es precisa para impulsar el proceso de aprendizaje de la lectoescritura.

De todos es sabido que de una manera u otra la lectura es imprescindible para contribuir al desarrollo global del niño/a, porque al empezar a leer un libro se adentran de lleno en un mundo equivalente que les descubre diversos caminos. La lectura es la fuente del conocimiento, por eso sería interesante entrar en contacto con ella desde edades tempranas. Aunque el niño/a pequeño no pueda leer las letras puede interpretar las ilustraciones, son las que hacen que los niños presten atención y de algún modo se forman una historia respecto a ellas que hace que se desarrolle la imaginación y la creatividad al interpretarlas, pues el niño/a comienza a construir su propia representación, a crear una realidad en su mente.

Al adentrarnos en las aventuras que un libro les puede proporcionar a los niños/as, se capta su atención; aumentando así sus niveles de atención sostenida, de memoria y de concentración en la tarea. Esto favorecerá el aprendizaje. Además, el niño/a se identifica con las historias que se le cuentan o con los personajes que aparecen, de manera que se pone en juego la empatía de los niños/as y al ponerse en el lugar del otro se fortalecen las interacciones sociales y les hace meditar y examinar los diversos contextos. Es como una forma de prepararles para enfrentarse a sus decisiones futuras.

Por lo que queda claro que “la experiencia es un valor intransmisible” lo que constata que cuando leemos estamos realizando una actividad cargada de experiencia personal, donde el niño/a se descubre a sí mismo (favoreciendo su autoconcepto y aumentando la autoestima) y le marca en su vida. Entonces debemos de preguntarnos ¿cuál es nuestra función? y claro está que es ayudar al niño/a a descubrir la lectura como medio de enriquecimiento personal, cultural y emocional. Para ello debemos de conocer bien a los niños/as, saber cuáles son sus intereses y preocupaciones, porque a partir de ahí podremos seleccionar libros que les resulten motivadores y despierten en ellos la curiosidad para adentrarse en el fantástico mundo de la literatura.

Cada vez tengo más claro que la lectura promueve el aprendizaje activo, al ser el propio niño/a el protagonista de su aprendizaje, así conseguimos que se fomente su autonomía y se implique en su propio proceso de enseñanza. Está claro que con la lectura se desarrolla el vocabulario, la comprensión, la ortografía, la expresión y la redacción en los niños/as, que hace que se desarrollen su agilidad mental.

Como opinión personal pienso que la lectura nos libera de problemas y preocupaciones, por lo menos por un instante; para mí es una manera de relajarme y evadirme de la realidad por unos instantes y adentrarme en una aventura, es mi momento de entretenimiento. Hoy en día es difícil por el aumento de tecnologías con las que contamos a nuestro alrededor siendo un reforzador más motivador, pero los niños/as suelen copiar modelos y hay que educar con el ejemplo. Es interesante que los niños/as vean con frecuencia a los adultos leyendo y disfrutando de la lectura, es más probable que la realicen ellos/as. Leer es un hábito, un placer, difícilmente se adquiere en la edad adulta. Y que la afición a la lectura tiene muchas posibilidades de consolidarse cuando se ha despertado en la niñez. La forma más eficaz de animar a los niños/as a amar los libros y la lectura es leer en voz alta con ellos/as, y cuanto antes se inicien, mejor. Leer delante de ellos/as y tener libros siempre a mano es otra forma de demostrarles que la lectura es un entretenimiento eficaz y a su alcance.

“Un niño que lee, será una adulto que piensa”

Marian Sirera Conca, pedagoga. Coordinadora Diagnósticos e Intervención en los Trastornos del Neurodesarrollo en RED CENIT