Cuando hace unos años nos planteamos el Proyecto T-Room usado Entornos Virtuales Inmersivos junto con la orquestación de medidas psicofisiológicas, todo el mundo pensó que no estábamos muy bien de la cabeza. Vamos, ¡que estábamos locos! Pero nosotros lo único que veíamos es que a las familias y a nuestros niños se les presentaba desde el principio un camino sombrío, lleno de obstáculos, donde por una parte las familias sabían que a su hijo le pasaba algo, pero no sabían qué. No tenían un diagnóstico temprano en firme.

Las familias pasan meses sin saber qué les pasa a sus hijos y cómo pueden ayudarles. Todos esos meses son ventanas de tiempo y oportunidades que el niño pierde para mejorar: en su interacción social, en sus comportamientos estereotipados a la hora de autorregularse, en la mejora de la comunicación o adquisición de un sistema alternativo….

Por eso muchos de vosotros os preguntáis…Sí muy bien, ¿pero todo eso de T-Room que significa? ¿De que hablan cuando dicen cosas como: algoritmo, Realidad Virtual e Inteligencia Artificial?
La mayoría de interlocutores te miran con cara de sorpresa porque asocian la tecnología solamente al ocio, al entretenimiento, a la diversión.

No es así.
Nosotros hemos apostado por introducir la tecnología en el autismo, de igual modo que en su momento se decidió apostar por introducirla en el estudio del genoma humano. Gran acierto, porque desde entonces se han descubierto 600 enfermedades neurodegenerativas que se desconocían.
En nuestro caso usamos la tecnología incluyendo  Realidad Virtual e Inteligencia Artificial.

¿Porque Realidad Virtual?
Porque es la única tecnología que nos permite reproducir contextos de la vida diaria. En nuestro caso, que los niños puedan ir al supermercado, al cine o a los recreativos, entre otros. Y en ese contexto ver cómo reaccionan y medir sus respuestas (su estrés, cómo miran y cómo se mueven). Así tenemos una respuesta muy cercana a como reaccionaría nuestro hij@, pero sin someterlo a un contexto con tantos estímulos visuales, auditivos y olfativos como un Centro Comercial real.

¿Y por qué Inteligencia Artificial?
Porque nos permite analizar millones de datos y ser capaces de sacar conclusiones muy precisas. Por ejemplo, en el primer ensayo de T-Room usando esta técnica (un algoritmo), fuimos capaces de saber si un niño tenía un diagnóstico TEA o no con un 96% de acierto. Eso solamente midiendo sus niveles de estrés. Y ojo, vimos (parafraseando al Dr. Tuchman), como cada niño con TEA es distinto; como es un auténtico error meterlos en cajas y tener el mismo rasero para todos ellos.

Ahora tenemos más datos: cómo mira, cómo se mueve,… Datos valiosísimos de cara al futuro porque nos van a dar muchísima información del niño, adaptar el diagnóstico a sus necesidades y lo mejor de todo, poder intervenir.

Porque nuestras motivaciones están en ayudaros a ellos y a vosotros. Ofreceros una alternativa al diagnóstico tradicional a través de Realidad Virtual e Inteligencia Artificial
Las baterías para diagnostico tradicional están científicamente validadas, pero tienen un sesgo. Ese sesgo es  el que pretendemos evitar, sabiendo que todas las respuestas que un ser humano da ante un determinado estímulo son implícitas, objetivas, fisiológicas, automáticas, rápidas e inconscientes, y que la tecnología hoy tiene la capacidad de registrarlas.

Y seguimos insistiendo…¡GRACIAS a todas las familias que ya habéis venido! Gracias de corazón. ç

Pero aún nos queda mucho camino por andar y solo podemos seguir si las familias con niños normotípicos apuestan por vosotros y por nosotros.

¡Haced correr la voz! Tenemos soluciones basadas en la ciencia y la sociedad debe de saberlo. Somos, contamos y nos necesitamos unos a otros.

¡Que esto suene! ¡No paremos de difundir! ¡Os necesitamos a TODOS!

Elena Olmos Raya, investigadora en Red Cenit

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