La llegada de una nueva figura a la familia, tras una separación, puede crear trastornos en los niños.

En la actualidad hay muchas familias reconstituidas, matrimonios que traen consigo hijos de anteriores relaciones. Esto a veces es complicado y presenta muchos desafíos que debemos abordar.

Los hijos pueden acoger al recién llegado al hogar de diferentes maneras. Unos lo aceptan, otros se rebelan, no lo consideran padre o madre auténtico, biológico, no lo dotan de autoridad… Es normal que los hijos de anteriores relaciones se sientan mal, puesto que ya no albergan esperanza de que algún día sus progenitores vuelvan a estar juntos. Tenemos que darles tiempo y apoyo para que entiendan la situación.

¿Cómo puedo actuar para que mi hijo acepte a mi nueva pareja?

  1. La incorporación de la nueva persona a la vida de nuestros hijos ha de ser progresiva, y más aún si está muy reciente la separación o pérdida de la anterior pareja.
  2. Lo primero que tienes que hacer es hablarles, poco a poco, de esa persona. Debes ir introduciendo su figura en tu vida cotidiana comentándoles qué tipo de cosas hacéis juntos, cómo es o cómo piensa.
  3. No presentar de forma automática al novio porque puede producir rechazo si lo hacemos de forma brusca. Tomar un café, dar un paseo, ir al cine o al parque y presentar a la nueva pareja como amigo es lo más adecuado. Los niños no son tontos, así que en breve se darán cuenta de que se trata de alguien especial para ti.
    Si detectas ya un rechazo antes de que lo conozcan, procura tratar el tema con ellos, haciéndoles entender que esa persona te hace feliz; debes tener paciencia y no imponer nada ya que sería contraproducente. Intenta adaptarte a los tiempos de tus hijos.
  4. Tras ese primer encuentro, sería estupendo llegar a casa y hablar con el niño para preguntarle qué le ha parecido la salida y qué le parece la otra persona. ¿Lo has pasado bien?, ¿quieres que otro día repitamos?, ¿qué te ha parecido X?
  5. Dejar muy claro que la nueva relación no sustituye a su padre o madre. Es muy importante que el niño lo sepa. Cada persona tiene su papel. A veces, con la mejor de las intenciones, se pretende tomar un rol paternal que lo único que hace es generar rechazo en el niño.
    Otra cosa es que, después de años de convivencia, el niño aprenda a querer y aceptar a esa persona y la vea como un segundo padre o madre pero será algo que el niño escogerá, no algo que los adultos le impondrán.
  6. Una vez introducimos a la pareja en casa, es inevitable que existan conflictos y no hay que sermonear a los hijos de la pareja, hay que tener en cuenta que el respeto y la autoridad son aspectos que hay que ganarse. Los castigos y las riñas es mejor que los efectúes tú. Intenta evitar que tu nueva pareja adquiera ese rol ya que para ellos es muy probable que no tenga ningún tipo de autoridad, sobre todo al principio.
    Es mejor que la parte “fea” de la educación de tus hijos la realices tú y dejes para tu nueva pareja la parte más lúdica y divertida. Eso no significa que no fomentes el respeto que deben sentir tus hijos por esa persona y, por supuesto, lo normal es que si los niños se portan mal o no le hacen caso cuando se encuentren bajo su cuidado este demuestre su autoridad como adulto y persona que se preocupa por ellos.
  7. Las familias reconstituidas deben dejar claro desde un principio cómo quieren que sea la educación de los hijos de anteriores relaciones y respetarlo. La pareja deberá saber cuál es el rol que va a desempeñar cada uno en la nueva familia, así como el estilo de crianza con el que quieren educar a sus hijos.
  8. No intentemos imponer disciplina sin crear previamente un buen vínculo puesto que esto hará que nos vean como un rival al que no quieren tener en casa. Es recomendable que los hagáis primero mostrando un afecto verbal y luego, más adelante, cuando veáis que los niños están preparados ya, pasar al contacto físico como besos o abrazos.
  9. Para no caer en el error de tratar las normas de forma distinta o bien que los niños sientan que puedan aprovecharse de la situación, se puede preparar, entre todos los miembros de la nueva familia, una lista de normas que habrá en el hogar y que todos, independientemente de quien sea su padre o su madre, deberán cumplir. Más adelante, ya no se requerirá el uso de listas de normas porque cada uno habrá establecido su rol en la familia y se habrán definido todos los límites.
    Aunque pueda parecer muy complicado, con el tiempo y mucho cariño los niños acabarán aceptando la situación. Recuerda siempre que ellos son lo más importante y debes cuidar y proteger sus sentimientos para que crezcan sanos y seguros psicológicamente.

Irene del Moral Grau, Psicóloga en Red Cenit

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