Mi trabajo me encanta, en parte, porqué nunca dejo de aprender. De esto soy consciente a medida que pasan los años y pienso, si pudiese volver atrás, probaría tantas cosas con aquel niño que no me respondía cuando… O no insistiría tanto en aquella parte y le daría más importancia a esta otra que no sabía ni que existía… Por supuesto, esto genera una constante necesidad de ampliar y completar mis conocimientos y por suerte, en nuestra profesión y en Red Cenit, la investigación y la formación es abundante.

 

Así pues, entrando en materia vengo a referirme a que es fantástico mirar al pasado y observar que estamos aprendiendo y avanzando mucho, tanto en investigación como en intervención y esto es genial para conseguir lo que todos los que estamos en contacto con personas con necesidades, buscamos que es mejorar su calidad de vida y con ello, la de los que estamos a su alrededor.

Hoy por hoy, el método más novedoso y que estamos utilizando los profesionales que tenemos la suerte de trabajar con niños pequeños con Trastorno del Espectro Autista (TEA) es el método Denver .

Debemos observar que NO únicamente la herramienta es la que hace que el niño progrese, tampoco hay un método para todos ni una metodología o currículum único, ya que como sabéis, todos somos diferentes y por eso, siempre estará en manos del profesional el llegar a entender y saber qué hacer en cada momento, con cada niño y con cada familia para observar los progresos que todos buscamos.

Esta es una de tantas claves que fundamentan la buena intervención, unida a las que ya describí en mi anterior artículo “La clave del éxito, intervención interdisciplinar”.

Por supuesto, esta herramienta, la traducción del currículum es una herramienta buenísima que nos facilita la labor porqué es el primer documento que llega a nuestras manos que se basa en el desarrollo típico en niños con las características de las que hablamos. Hasta el momento trabajábamos apoyándonos en métodos como el “TEACCH”, el “PECS”, el método “HANNEN”, pero el método Denver, a parte de ser una fusión de todos estos y que no descarta el trabajar con ellos, dependiendo de casos, facilita el tener una escala de desarrollo en la que basarnos para programar evolutivamente nuestros objetivos.

Como habréis podido observar u observaréis cuando hojeéis el currículum, está dividido en cuatro niveles y situamos al niño en un nivel, dependiendo de su edad:

NIVEL 1: de los 12 a los 18 meses.

NIVEL 2: de los 18 a los 24 meses.

NIVEL 3: de los 24 a los 36 meses.

NIVEL 4: de los 36 a los 48 meses.

Como se puede observar, son edades muy tempranas y muchas veces no tenemos la suerte de poder empezar a trabajar tan pronto con nuestros niños ya que el diagnóstico viene dado más tarde.

Lo que nos explica el modelo es que hay que empezar a evaluar a partir del nivel que tiene el niño, en base a su edad cronológica. Una vez tenemos la lista de objetivos, mediante una observación que se realiza grabando al niño jugando sólo o en compañía de algún familiar, dependiendo de como se sienta el niño, empezamos a valorar: los objetivos que tiene alcanzados, se anotan con un signo más, los que están apareciendo (pero no se dan siempre) más/menos y los que no aparecen todavía; menos.

A partir de nuestra observación y la valoración de los padres y/o la de otros profesionales que estén en contacto con el niño, empezamos a programar, cogiendo de tres a cuatro objetivos de cada una de las habilidades o áreas que nos presentan y empezar a trabajar con estos, siendo la programación para los restantes tres meses aproximadamente.

El cómo trabajarlos, va a depender mucho de los intereses del niño de su personalidad, sus gustos, sus preferencias, de conocerle muy bien y de dejarnos asesorar mucho por los familiares que serán los que más información nos darán, sobre todo al principio de nuestra intervención.

Con esto, espero poder ayudar a muchos profesionales y a muchas familias que puedan leer aquí, o escuchar de la existencia de esta herramienta y así, a partir de este artículo y otros en los que continuaremos hablando del Método Denver, mejorar la intervención y con ello la calidad de vida de estos niños, sus familias y la calidad de los profesionales que intervenimos.

Carmina Forment Dasca, coordinadora de tratamiento TEA y TEL en Red Cenit.