Cada vez es más frecuente la búsqueda de diagnósticos tardíos por parte de mujeres que sospechan que pueden ser autistas.  Algunas buscan el diagnóstico porque familiares y amigos les han dicho que podrían estar dentro del espectro autista. Otras, debido a la complejidad de la sintomatología asociada (ansiedad, trastornos de la conducta alimentaria, etc.), y a su nivel de sufrimiento y baja calidad de vida. Son comunes diagnósticos previos como Fobia Social, Agorafobia,  Mutismo Selectivo, Trastorno limítrofe de la personalidad, TDAH, Hiperacusia e incluso “Persona Altamente Sensible”.

Los profesionales  están poco formados y actualizados en cuanto al diagnóstico del autismo en mujeres adultas. De hecho, muchas mujeres relatan haber recibido un diagnóstico negativo (equivocado),  al no cumplir la sintomatología que suele estar presente especialmente en varones y en edad infantil (intereses restringidos, pobre contacto visual, etc.).

Calidad de vida y trastornos asociados

El estrés añadido de no saber qué les ocurre, pude derivar en la adultez a trastornos psicológicos como depresión, ansiedad crónica, fibromialgia, Síndrome sensibilización central, además de los trastornos alimentarios (anorexia, bulimia).

Entre la populación adulta con trastornos alimentarios, entre el 20-30 % podrían ser autistas (Solmi et al., 2020).

Además del acoso escolar, se alerta sobre la probabilidad aumentada de sufrir abuso sexual. Las niñas tienen dificultades para comprender distintos niveles de intimidad, situaciones de chantaje, etc.

Si analizamos a la población autista, hay un viese de género en cuanto a las altas probabilidades de de padecer otros trastornos psicológicos, como ansiedad o depresión. Las mujeres tienen una probabilidad aumentada de presentar estos trastornos además del TEA, lo que puede asociarse al diagnóstico y tratamiento tardíos.

Datos e investigación sobre el diagnóstico del autismo en mujeres adultas y niñas:

Se estima que el 80% de las mujeres permanecen sin diagnostico en la edad de 18 años, lo que implica en serias consecuencias para su salud mental (McCrossin, 2022)

Se ha creado una mesa de trabajo desde AETAPI (2016), culminando en la publicación de una guía para profesionales, familiares y personas autistas (2022; enlace).

Niñas con TEA

Las niñas autistas suelen pasar desapercibidas ya que la sintomatología relacionada al TEA que se espera observar fue basada en la sintomatología presente en varones. De la misma manera, las pruebas diagnosticas han sido desarrolladas para diagnosticar varones (en especial, niños).

Se observa en las niñas menos síntomas asociados a las conductas repetitivas e intereses restringidos, o sea, pueden no presentar conductas repetitivas y estereotipadas o intereses inusuales marcados.

Hay un fenómeno que se describe entre las niñas y mujeres adultas con TEA que es el llamado enmascaramiento (masking) de los síntomas. Las niñas son muy buenas en camuflar las conductas relacionadas con el trastorno y pueden presentar dificultades más sutiles, llegando a ser tomadas por tímidas o inhibidas. Al acoplarse a los roles y características femeninas normalizadas por la sociedad, no suelen llamar la atención de profesores, padres o profesionales clínicos. Por otro lado, pude haber cierta desinhibición y conductas inapropiadas con desconocidos, resultando en un patrón más extravagante.

Las niñas con autismo pueden:

  • Integrase al grupo de manera general, pero sin profundizar en las relaciones.
  • Igualmente pueden presentar un juego que podría ser tomado como simbólico (muñecas, personajes, cocinitas) pero que puede resultar más bien repetitivo (ordenar la escena, los objetos) y no tan flexible. 
  • Pueden ser tomadas como niñas con ideas fuertes, que necesitan organizar el juego.
  • Pueden tener relaciones obsesivas con adultos o amistades exclusivas y excluyentes con otros iguales.
  • Pueden presentar síntomas de desregulación emocional (puños cerrados, chuparse la ropa, etc.)  principalmente en entornos sociales que serian amenos para otras niñas.

Para una descripción más detallada, recomendamos la lectura del manual de AETAPI (referencia abajo).

Sintomatología relatada por mujeres adultas

  • Dificultad para mantener relaciones sociales y evitación de interacciones grupales (prefieren quedar con una persona a la vez).
  • Agotamiento tras la exposición a eventos sociales prolongados.
  • Hiper sensibilidad (por ejemplo a los sonidos) o hipo sensibilidad (estímulos dolorosos).
  • Sinceridad  extrema (sin filtros al decir las cosas).
  • Hiperfocalización (muy motivadas por sus intereses), se pueden pasar muchas horas y no darse cuenta. A la vez, desmotivación por el resto.
  • Necesidad de control y a la vez dificultades para organizarse.
  • Cansancio y fatiga crónica sin causa conocida.
  • Literalidad y dificultad para comprender bromas, normas sociales.
  • Sentido de la justicia muy marcado.
  • Stimming (conductas auto estimulatorias para regularse: balancearse, manipulación repetitiva de objetos; golpes con objetos o emisión de sonidos).

Diagnóstico del autismo en mujeres adultas y niñas

Hay muchas entrevistas y pruebas estructuradas, pero es importante el juicio diagnóstico de un profesional actualizado sobre la distinta presentación del autismo en el género femenino.

Se puede aprender  mucho de los relatos en primera persona de mujeres autistas diagnosticadas tardíamente.

Es importante tener datos sobre la sintomatología específica relacionada al TEA, pero también datos sobre las habilidades cognitivas (CI) y sobre las funciones cerebrales superiores (atención, flexibilidad, inhibición). Igualmente, la información sobe el procesamiento sensorial también pueden aportar al diagnóstico el autismo en mujeres adultas y niñas, y al tratamiento.

Las pruebas que solemos administrar para el diagnóstico del autismo en mujeres adultas están relacionadas con la observación, la entrevista personal y a familiares, pruebas de inteligencia, empatía, habilidades sociales, ansiedad y pruebas relacionadas con los problemas sensoriales.

Orgullo Autista

Cada vez es mayor la movilización de la comunidad autista adulta para visibilizar la neurodiversidad. Desde 2005 se celebra el 18 de junio el día del orgullo autista.

Es común el relato de personas autistas que participan en los colectivos y se relacionan con otros adultos neurodivergentes, lo que les ha ayudado mucho a comprender mejor su manera de pensar/sentir y actuar, y en algunos casos, a sospechar o a buscar un diagnóstico.

Puede ser muy valioso recurrir a estos relatos en primera persona.

Recursos y cuentas

Naiara Minto de Sousa es psicóloga en Red Cenit

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