¿Cómo entrenar el cerebro cuando existe Trastorno del Espectro Autista?

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Nuestra sociedad da mucha importancia a llevar una vida saludable, lo que conlleva una buena alimentación y al ejercicio físico. Más aún cuando nos adentramos en los Trastorno del Espectro Autista, por sus restricciones y su selectividad alimentaria. Y está claro que ambos conceptos son vitales para el buen desarrollo humano.

Pero ¿qué pasa con nuestra mente? Al igual que los demás músculos de nuestro cuerpo, nuestro cerebro necesita entrenamiento.

Este entrenamiento tiene que centrarse en las Funciones Ejecutivas (FE), son esas funciones que ayudan a desarrollar las habilidades para aprender. En ellas se incluye la toma de decisiones, la planificación, la memoria de trabajo, la atención, la flexibilidad cognitiva, etc. Son las consideradas Funciones cerebrales superiores.

Los niños con autismo tienen una forma cualitativa diferente de organizar estas funciones, por lo que suelen tener problemas con las transiciones, no prestan atención, dificultades para empezar o terminar una actividad…

La cuestión es ¿Cómo entrenamos su cerebro para que esté en forma?

Pues lo tenemos que ejercitar diariamente, para que sea eficaz y así mantenerlo sano antes de que se vuelva demasiado perezoso, favoreciendo su flexibilidad dada la tendencia a su rigidez. Las FE las usamos en todo lo que hacemos, por lo que eso nos facilita entrenarlas continua y fácilmente.

Para realizar una intervención adecuada es necesario:

  • Hacer una planificación diaria: Hay que enseñarles a planificarse en su día a día, mediante lista de “cosas que hacer” sin tiempo y priorizando entre las actividades o mediante agendas visuales.
  • Por otro lado, están muy acostumbrados a seguir rutinas, que aprenden por secuencias visuales y una manera de trabajar las FE es alterando esa secuencia y que encuentren una solución (trabajando la flexibilidad).
  • Aumentar la flexibilidad en la resolución de problemas: mediante actividades de agrupar objetos en categorías diferentes, mediante actividades de ilusiones ópticas (figura-fondo), actividades de go–no go, actividades que alternan el tipo de instrucciones, etc.
  • Aumentar la flexibilidad en el lenguaje: mediante actividades que trabajen el lenguaje no literal (metáforas, ironías, bromas, refranes,…), con actividades que contengan palabras con múltiples significados, etc.
  • Desarrollar la atención mediante diferentes fichas o actividades de papel y lápiz como:  discriminación de letras y números, discriminar dibujos iguales o diferentes al modelo, encontrar elementos ocultos en fondos sencillos,  buscar objetos escondidos, seguir trayectorias,  completar códigos, etc. Libros como: “Atención-Observación de Progresint o Fichas de atención de GEU”.
  • Desarrollar la memoria con actividades para: recordar visualmente o auditivamente secuencias, reproducir de memoria una secuencia de trazos, repetir en orden una serie de números, etc. Para los mayores películas o dibujos animados. “Libros de mem (Programa para le estimulación de la memoria, la atención, el lenguaje y el razonamiento) de Cepe”.
  • Desarrollar la planificación mediante actividades como: puzles, laberintos, seguir caminos en cuerdas enredadas, ordenar historias, etc. Libro “Programa de entrenamiento en Planificación de Cepe”.
  • Desarrollar las habilidades cognitivas mediante juegos como: juego de construcción, mini arco, juegos de mesa, juego de simón, juego de RushHour, etc.

La lista podría ser interminable, esto simplemente pretende hacer un pequeño boceto de la cantidad de actividades que pueden ser usadas para desarrollar y entrenar el cerebro. Ya que, la realización continuada y repetitiva de este tipo de ejercicios actúa sobre nuestra estructura cerebral.

Ahora es el momento de plantearnos ¿Por qué es bueno entrenar las FE? Realmente es importante su entrenamiento porque facilitan el desarrollo de muchas habilidades entre las que se encuentran las habilidades sociales tan necesarias para modelar comportamientos y respuestas emocionales que enriquecen la vida cognitiva de los niños.

Por último, recordar que cuanto antes se inicie este entrenamiento mas beneficios reportará, pues gracias a la neuroplasticidad estos estímulos o ejercicios externos modulan los procesos subyacentes a las FE, creando nuevas conexiones cerebrales que mejoran así nuestro desempeño cotidiano.

Los beneficios del entrenamiento en FE, se muestran en la mejora del rendimiento escolar y en las destrezas socio-emocionales de los niños.  “Mens sāna in corpore sānō es”.

Marian Sirera, pedagoga y coordinadora de Trastornos del Espectro Autista en Red Cenit.