Desde Red Cenit somos conscientes que nuestras familias luchan todos los días por la inclusión social  y debemos saber que hay leyes que los protegen  y que tienen  por objetivo que las personas con discapacidad disfruten plenamente de sus derechos y libertades, y puedan conocer y cumplir con sus obligaciones como ciudadanos.

Es la llamada, Ley General de Derechos de las personas con discapacidad y de su inclusión social que agrupa estas tres leyes anteriores:

  1. La Ley de integración social de las personas con discapacidad. 
  2. La Ley de igualdad de oportunidades, no discriminación y accesibilidad universal de las personas con discapacidad.  
  3. La Ley de infracciones y sanciones en materia de igualdad de oportunidades, no discriminación y accesibilidad universal de las personas con discapacidad.

Las familias con niños con discapacidad, teniendo en cuenta que una persona  tiene discapacidad cuando recibe un certificado que reconoce que tiene más de un 33% de discapacidad, se encuentran en una continua lucha por sus derechos en todos los ámbitos, entre muchos otros, que las instituciones públicas aseguren que la educación sea inclusiva para las personas con discapacidad en todos los niveles.

Hoy nos gustaría hablar de un testimonio de una madre que está luchando porque a su hijo le den una oportunidad que en realidad, es un derecho como ser humano y está determinado por ley; aún así está dispuesta a llevar el caso ante un juez porque no se le tiene en cuenta.

Entonces, ¿qué ocurre con la Ley?

Esta pregunta se la hacen todos los días los familiares de Álvaro y multitud de personas que tienen casos similares.

Mercedes es una mamá de un niño de 5 años que se llama Álvaro, cursa tercero de infantil en un colegio ordinario, tiene apoyos de Pedagogía Terapéutica,  Audición y Lenguaje y una Auxiliar de Educación Especial.

Entró al colegio en primero de infantil con un informe psicopedagógico realizado por la administración pública, en el que se le dictaminó necesidades educativas especiales por Epilepsia y Retraso Madurativo; posteriormente le diagnosticaron rasgos del Trastorno del Espectro Autista.

Este año 2018, como Álvaro cambia de ciclo, se realiza otra valoración psicopedagógica , en la que  han tenido la peor de las suertes, ya que  lo que debía de ser un informe para recoger las necesidades educativas de Álvaro y ver cómo poder cubrirlas y dar soluciones a  sus individualidades desde el sistema público, se ha transformado en un informe para ” etiquetar ” a Álvaro de por vida  y  sólo justificar su salida del colegio ordinario, siendo  el dictamen del informe: Cambio de escolarización de un Centro Ordinario  a  un Centro de Educación Especial.

Y la familia se pregunta; ¿cómo puede ser?

Álvaro es un niño de 5 años  que siempre ha tenido avances según el colegio y sus terapeutas, que está adaptado a su colegio, que sus compañeros lo sienten como uno más, ¿qué razón puede existir para quitarle eso? Es su Derecho a una Educación inclusiva y lo menos restrictiva  posible lo que  mueve el corazón del padre y la madre de Álvaro, lo que les da fuerzas para luchar para que se cumpla lo que la ley dicta.

Y se continúan preguntando cómo puede ser que el Colegio y el Equipo de Orientación que deberían ser las figuras que guían y orientan a una familia para buscar lo mejor para un niño, se conviertan en ”Juez” del destino inmediato de un niño de solo 5 años. ¿Cómo puede ser que todos los informes del Colegio hasta la fecha recojan avances de Álvaro y luego en un informe psicopedagógico que se realiza en unas horas, solo se recojan sus carencias para justificar un cambio de centro?

La mamá reafirma; ¡Es Álvaro quién tiene que marcar sus límites!  ¿Qué derecho tienen otros a marcar sus límites? cuando no se ha tenido en cuenta el camino, sus progresos a lo largo de toda la etapa de infantil, solamente unos resultados de unas pruebas que quizás no han sido las más adecuadas por no atender a las particularidades de mi hijo Álvaro, y sobre todo, la falta de humanidad hacia nosotros, la familia, que es lo más importante.”

Para la familia de Álvaro, es primordial el tema social, el que se pueda desenvolver con sus iguales y se creen oportunidades de relación social, que a su vez todos son diferentes y eso es la riqueza de este sistema, aprender unos de los otros y siempre descubrir necesidades y potencialidades de otros que hacen que los seres humanos puedan empatizar y ponerse en el lugar del otro. La convivencia y la cooperación es la mejor solución  para todos.

La familia de Álvaro dice:” Los medios y apoyos son importantes pero más importante es encontrarse con profesionales que tienen ganas y voluntad de apostar por una INCLUSIÓN REAL.”

Desde Red Cenit apoyamos a Álvaro y creemos que es la actitud y el compromiso de las personas con las que se desenvuelve en sus diferentes contextos las que se consideran cruciales para esta lucha. Que hoy es Álvaro, pero cada día tiene un nombre y unas características individuales.

Como comentó mi compañera Elena Olmos en el anterior post haciendo referencia a la viñeta de Mafalda, la COMPRENSIÓN  y el RESPETO es lo más importante  para vivir en sociedad y el no creerse mejor ni peor que nadie. Y por supuesto, ponerse en el lugar del otro.

Es la diferencia lo que nos hace únicos y es lo diferente lo que nos enriquece.
¡Todos somos Álvaro! GRACIAS a la familia por compartir su testimonio.

Vanessa Civera, pedagoga y terapeuta en RED CENIT

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