Porque vosotros compartís día a día, hora y hora con vuestros hijos; compartís sus momentos buenos y malos y con vuestra intuición de padres, sabéis cómo puede tener el día vuestro hijo, pero, sobre todo, porque trabajáis con fuerza y tesón, con empeño y esperanza para que vuestro niño adquiera las capacidades y habilidades para el desempeño de su vida diaria, aunque los frutos no nacen de un suspiro y se necesita mucho esfuerzo, dedicación y trabajo diario.

Cuando se inicia tratamiento de un niño con TEA (Trastorno del Espectro Autista), el terapeuta especializado facilita las herramientas de trabajo para que la persona con dicho trastorno desarrolle ciertas habilidades. Y es ahí cuando nosotros, los terapeutas, os guiamos, os damos un empujón y moldeamos para que la familia absorba todos los conocimientos posibles y los aplique en su entorno.

Recibir el diagnóstico de TEA es duro. Es inevitable ese desaliento al enterarse; el pensar qué será de la vida de vuestro hijo y cómo estará cuando sea mayor. Dichos pensamientos son normales y aumentan si hay una falta de información sobre qué es el mundo del autismo, pero una vez se adquiere más información, podemos ver que no todo está perdido. La terapia está encaminada para que la familia aproveche el máximo las posible las rutinas diarias del niño y ayudarle, porque él necesita vuestra ayuda, pero para poder ayudarle, hay que estar en paz con uno mismo. Conocer la etiqueta de TEA y digerirla no es fácil y necesita su tiempo, es por ello que, si toca llorar y tener rabia, hay que hacerlo, pero hay que hacer el propio duelo para estar en paz, olvidando el resentimiento, la rabia y la frustración. Si nos empeñamos en trabajar con un profesional estando así, todo será un fracaso porque cualquier cosa que se haga, os va a molestar y seguiréis preguntándoos una y mil veces, por qué vuestro niño tiene autismo en vez de sacar toda vuestra fuerza interna en poder ayudarle.

Es común que en el trabajo diario con niños con TEA se deje todo en manos del profesional. Como el profesional es el mayor responsable de la terapia del niño, es fácil que éste sea la diana de todas las críticas, pero no hay que equivocarse. Dejar en manos del profesional la enseñanza y aprendizaje del niño, es un error. No podemos comparar una hora de trabajo semanal en sesión que las 24 horas del día en su entorno familiar. El niño necesita absorber el máximo número de experiencias posibles y es por ello que, cuanto más rico sea su aprendizaje, mayores logros se observaran. Y aquí los papás tenéis que estar dispuestos a adoptar una dedicación plena con vuestro hijo, empeñarse en conseguir lo que se quiere conseguir, reforzando en casa todo el aprendizaje de las terapias. No es lo adecuado quedarse quieto, mirando, mientras el otro hace toda la labor.

Todos tenemos una fortaleza interna que hay que sacar porque uno no nace valiente, sé hace valiente, ya que la vida te prepara con sus cartas para ello; uno decide adoptar una actitud de derrota o una actitud de lucha; una actitud pasiva o una actitud activa. Cuando se dedica día y noche, (sin quitar nuestro bienestar físico y mental), los logros se observan con mayor rapidez. Es por ello, que vosotros, papás y mamás, sois los que tenéis ese mérito, porque sin vosotros, no tendría sentido la terapia y no hay que olvidar que somos un equipo, si uno falla, el equipo fracasa.

M. Amparo Parreño, logopeda en Red Cenit en Valencia