Nosotros, los profesionales que trabajamos con las familias que reciben un diagnóstico de autismo, sabemos lo duro que es no poder recurrir a una cura para este trastorno del neurodesarrollo.
Comprendemos y vivimos con los padres, desde las fases de evaluación hasta las fases más avanzadas del tratamiento, este sentimiento de inseguridad sobre el futuro de sus hijos: ¿va a hablar?, ¿irá a un cole ordinario?, ¿jugará con otros niños?. También apoyamos a las familias cuando surgen los sentimientos relacionados con las fases del duelo (negación, culpabilidad, tristeza), que pueden volver a aparecer a lo largo de todo el tratamiento.

En este largo recorrido, es nuestra obligación apoyar a los padres para que acepten y superen esta inseguridad, poniéndose en marcha e involucrándose en el tratamiento de sus hijos. Igualmente, es nuestra obligación informarles sobre la existencia de milagrosos y falsos tratamientos para el autismo (en general de corta duración, pero de altos costes), que desvían su atención, tiempo y recursos en su lucha por una mejor calidad de vida para sus hijos.

En la medicina y en otros ámbitos de la ciencia, la efectividad de un tratamiento se avala por la reunión de resultados de diversos estudios hechos con el rigor científico. Hasta la fecha, los tipos de terapia que tienen su eficacia científicamente respaldada son (Fuentes-Biggia et al., 2006; Mulas et al., 2010):

La Integración Sensorial (rama de la Terapia Ocupacional), realizada por especialistas bien formados sigue reuniendo evidencia creciente sobre su eficacia, aunque haya que seguir investigando (Tudela-Torras, Abad-Mas, & Tudela-Torras, 2017).

Desde Red Cenit nos gustaría alertar a los padres sobre los falsos tratamientos para el autismo (y medidas de “prevención”) que carecen de evidencia para mejorar los síntomas del autismo, según los estudios científicos:

  • No vacunar a los niños
  • Terapias de integración auditiva (Tomatis, Berard, Samonas)
  • Terapia psicodinámica (psicoterapia)
  • Dietas (libres de caseína, gluten, lactosa, no orgánicos, probióticos).

En cuanto a las dietas (caseína, gluten), sabemos que en algunas personas con TEA pueden existir problemas gastrointestinales, como sería una intolerancia o alergia a algún tipo de alimento. En estos casos, seguramente se notarán efectos benéficos sobre la disposición, irritabilidad, etc., como igualmente se los notaría en un individuo que no presenta TEA (Pusponegoro et al., 2015). En realidad, se estaría aplicando un tratamiento a la intolerancia/alergia alimentaria, no al Trastorno del Espectro Autista en sí. Si los padres quieren intentar probar estos tipos de dietas tienen que saber qué tipo de resultados pueden esperar. Desde luego, este tipo de terapias no actuará sobre los tres ámbitos de afectación que hay que trabajar en individuos con TEA: comunicación, interacción social recíproca y comportamientos restringidos y repetitivos.

La alteración de la flora intestinal puede estar relacionada con la regulación de los neurotransmisores y empiezan a salir estudios que relacionan la ingesta de probióticos a la mejoría de los síntomas relacionados al TEA (Buffington et al. 2016), pero todavía no hay evidencia científica robusta para  considerarlo tratamiento efectivo para el TEA, sino para considerarlo tratamiento para trastornos gastrointestinales que son muy comunes a una cantidad expresiva de niños, sean neurotípicos o que presentan trastornos como el TEA.

Por último, hablemos sobre los medicamentos, que pueden tener efectos beneficiosos siempre y cuando se detecten comorbilidades asociadas al autismo, o sea,  otros trastornos que ocurren a la vez: ansiedad, TDAH, esquizofrenia, trastornos del sueño, etc.  El equipo médico que trata al niño (neuropediatra, psiquiatra, etc.), podrá recomendar la medicación adecuada, que de manera semejante a lo descrito en el caso de las dietas, tratará aspectos añadidos y no inherentes al TEA.

Animamos a las familias a seguir informándoos y a pedir segundas o terceras opiniones antes de iniciar tratamientos prometedores y sobre todo, caros. El bien tan precioso que tenéis en vuestras manos hay que cuidarlo desde el conocimiento y la garantía, lo que supone un trabajo continuo, fructífero y seguro.

“La ciencia es el gran antídoto contra el veneno del entusiasmo y la superstición” (Adam Smith)
“La ciencia es básicamente la inoculación contra los charlatanes” (Neil deGrasse Tyson)

Bibliografía

  • Buffington, S. A., Di Prisco, G. V., Auchtung, T. A., Ajami, N. J., Petrosino, J. F., & Costa-Mattioli, M. (2016). Microbial Reconstitution Reverses Maternal Diet-Induced Social and Synaptic Deficits in Offspring. Cell, 165(7), 1762–1775.
  • Fuentes-Biggia J., Ferrari-Arroyo M. J., Boada-Muñoz L., Tourino-Aguilera E., Artigas-Pallarés J., Belinchón-Carmona M., et al. (2006). Guía de buena práctica para el tratamiento de los trastornos del espectro autista. Rev Neurol, 43, 425-438.
  • Mulas, F., Ros-Cervera, G., Millá, M. G., Etchepareborda, M. C., Abad, L., & Téllez de Meneses, M. (2010). Modelos de intervención en niños con autismo. Rev Neurol, 50(3), 77-84.
  • Pusponegoro, H. D., Ismael, S., Firmansyah, A., Sastroasmoro, S., & Vandenplas, Y. (2015). Gluten and casein supplementation does not increase symptoms in children with autism spectrum disorder. Acta Paediatrica, International Journal of Paediatrics, 104(11), e500-e505.
  • Tudela-Torras M, Abad-Mas L, Tudela-Torras E. (2017) Integración sensorial: beneficios y efectividad del abordaje terapéutico en los trastornos del procesamiento sensorial. Rev Neurol, 64 (S1),  S73-S77.