Hoy vamos a compartir con vosotros información sobre los fidgets, una herramienta o accesorio que proporciona la estimulación sensorial que el cuerpo necesita para aquellos niños que tienen dificultad en la capacidad de autorregulación.

La autorregulación aporta una respuesta a los comportamientos de autoestimulación, los cuales son repetitivos y estereotipados sin objetivo aparente. Estos suelen aparecer como medio para enfrentarse a situaciones de estrés o a situaciones impredecibles. Por lo que el uso de los fidgets puede proporcionar al niño la capacidad de aprender a funcionar en todas las situaciones que se le presentan diariamente.

De manera introductoria definimos la autorregulación como la habilidad que nos permite analizar las situaciones y ser capaces de llevar a cabo respuestas que sean adecuadas. Esta habilidad es de gran importancia para que se produzca un aprendizaje adecuado o una conducta adaptativa al medio que nos rodea, por ejemplo, hacer una actividad, estar atento o concentrado, sociabilizar, etc.

Ahora bien, ¿no es verdad que todos nosotros realizamos acciones o movimientos que nos ayudan a estar regulados y atentos? Aunque no nos demos cuenta y sean aparentemente inconscientes, se manifiestan en: modernos las uñas, tocarnos o hacer girar el pelo, dar golpecitos en el suelo, estirarnos, mover las piernas, morder la parte trasera de un lápiz o boli, etc.

La capacidad de autorregulación es uno de los procesos más importantes en el desarrollo del niño, es decir, la habilidad de controlar las emociones, el comportamiento o su propia energía. Esta capacidad es considerada una habilidad aprendida, que se puede enseñar y se va desarrollando a través de los años.

Conocemos que el autismo presenta unas habilidades socio comunicativas particulares, alteraciones en el procesamiento sensorial, déficit en las funciones ejecutivas y escasas estrategias de autorregulación. Si con todo ello, tenemos en cuenta un entorno físico sobrecargado de estímulos y cambios constantes e impredecibles, entendemos el problema de un niño con autismo a la hora de desenvolverse ante el mundo social.

Los fidgets, son objetos o elementos que permiten que el niño pueda tener cierto movimiento (aunque sea un poco), y poder así ayudarle a estar regulado y atento. Teniendo en cuenta que cada niño responde de distinta manera a un mismo estímulo, hay muchos tipos de fidgets y su elección depende de las características de cada niño.

Para ello, es importante observar su comportamiento en situación de estrés ¿mueve las piernas de manera repetitiva? ¿tiene una búsqueda constante de meterse cosas en la boca? ¿busca presión profunda? ¿prefiere hacer girar objetos?

Por lo tanto, según las necesidades corporales del niño, se puede orientar hacia:

  • fidgets vestibulares (con movimiento)
  • táctiles
  • o los conocidos como mordedores.

Esta herramienta proporciona la estimulación fisiológica necesaria para aumentar la atención y, además, la energía a un nivel que permite a ciertas mentes centrarse mejor, a priori, en una tarea específica, lo cual puede ser beneficioso en los distintos contextos donde el niño se desenvuelve, tanto en la escuela como en el entorno familiar.

En conclusión, los fidgets se consideran herramientas indispensables para acompañar a los niños con autismo que también presentan trastornos deficitarios de la atención, con o sin hiperactividad. Además, aportan una respuesta estructurada a la necesidad de moverse o a la necesidad específica de sentirse bien.

Gracias a e esta herramienta, los niños pueden obtener estrategias para mantener una adecuada atención, así como desarrollar la capacidad de autorregulación para dar una respuesta adaptada al medio que les rodea.

Andrea Pérez, es Terapeuta Ocupacional en Red Cenit Valencia

 

 

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